Leamos Hoy
Eclesiastés 5
"Quien ama el dinero, no se harta de él, y para quien ama riquezas, no bastas ganancias. También esto es vanidad." Eclesiastés 5:9
Si definieramos la vida como Forest Gump solo diríamos: Corre! corre! corre!
En verdad, a veces la vida parece solo correr, correr y correr.
A muchos no les gusta el libro de Eclesiastés, y menos si eres de las personas que no les gusta que nada les detenga; podríamos llamarlo algo así, como una parada obligatoria.
Si, de repente estamos corriendo en medio de las oraciones respondidas de Salmos, luego comenzamos a beber de la sabiduría de Proverbios y de repente ALTO!
ALTO! con las ambiciones
ALTO! con las ansias de poder y grandeza
ALTO! con las miles de distracciones
ALTO! con la jactancia y la soberbia
ALTO! a todas tus correrías
DETENTE!
PARA!
Lo cierto es cuando estas manejando un automóvil a mas de 100 km/h, quieres aumentar más la velocidad y lo que menos esperas es que alguien te haga parar.
Nuestra vida es así, y aunque, puede que eclesiastés me parezca demasiado pesimista, como para muchos teólogos ya lo fue antiguamente, es la parada necesaria de Dios para que no muera!
El capítulo 5 de Eclesiástes toca distintos temas, pero uno de los principales es el factor económico (además creo que este es por el que más corremos)
Tenía un profesor que nos decía:
-Cuando tienes un auto y lo vendes, siempre procuraras un modelo mejor!
Certamente, toda persona quiere más y más de la vida; pero hasta que punto deben llegar nuestras ambiciones?
Con cuánto podemos quedar conformes?
Usted compra un carro y ahora quiere otro mejor! compra una casa y ahora quiere otra!compra un terreno y ahora quiere otro!
Cuánto de tierra necesita un hombre para vivir?
Se cuenta que en un lugar lejano de la Siberia; moraban una tribu que disfrutaban de hermosas y ricas tierras. Muchos grandes empresarios habían procurado comprarlas, pero la tribu nunca quiso venderlas. Sin embargo este sujeto era un hombre diferente, nunca había aceptado un NO por respuesta, desde joven había tenido grandes logros y conquistas y todo lo que hacía siempre le había salido bien. Oyendo de las riquezas de aquellas tierras decidió que él se convertiría en el dueño de aquellos hermosos parajes.
Muy temprano procuró al jefe de la tribu, le ofreció joyas y dinero con los cuales pudiese comprar aquellas tierras, pensaba dentro de sí mismo:
-Esta tierra será mía!
Finalmente el jefe, luego de consultar a los ancianos de la tribu le dijo:
-Está bien vamos a venderte toda la tierra que quieras. Nuestro trato será el siguiente:
Mañana deberás entregarnos antes que salga el sol dos sacos llenos de oro. en esa misma hora deberás estar atrás de esta línea que esta marcada en el suelo. Dos jóvenes de nuestra tribu estarán a tu lado todo el día y deberás retornar a esta misma línea hasta la puesta del sol. Todo lo que consigas marcar con las estacas que estos jóvenes llevarán, hasta la puesta de sol, será tuyo.
No podían habermelo hecho más fácil, pensó el empresario.
Al día siguiente, antes ue saliera el sol, el ya estaba parado en la línea de partida. entregó el oro y con el primer rayo de sol empezó a correr!
-Allí hay un bosque, tiene que ser mío- y corrió hasta rodear el último árbol. Luego alzando la vista dijo:
-Allí hay una laguna, tiene que ser mía- y corrió hasta rodear la laguna. Volviendo a levantar la mirada vio unas montañas
-Allí debe haber minerales, tiene que ser míos- y corrió a rodear las montañas; en cuanto corría no se dio cuenta que el sol estaba ya declinando; cuando lo percibió recordó que debía llegar a la línea de partida a la puesta de sol.
Entonces comenzó a correr, a correr y a correr! y mientras corría se motivaba a si mismo: no puedo perder, no puedo perder! con un esfuerzo sobrehumano llegó a línea de partida y entonces: el sol se entró
Con una agitada respiración gritó: LO LOGRÉ. y entonces cayo muerto por un ataque cardíaco.
El jefe de la tribu dijo entonces:
-denle a ese hombre la cantidad de tierra que necesita!
entonces marcaron dos metros cuadrados, donde finalmente fue enterrado.
La historia termina haciéndonos una pregunta similar a la del inicio
Cuánto de tierra necesita un hombre para morir?
Corremos atrás de bienes, logros y riquezas, como Salomón dice: corremos atrás del viento, mas Dios quiere que paremos y pensemos en lo que realmente vale: tu familia y tu salvación
Les estás dando la importancia que se merecen?
Dios te ayude a hacerlo!
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