Leamos hoy
Mateo 4
Victoria sobre el mal
"Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás." Mt 4:10
Apetito, Presunción, Riquezas y Poder.
Las tentaciones más fuertes para el ser humano.
Mas, una vez vencidas, se abre un camino de grandes victorias para el reino de Dios.
Vivimos en medio de una gran lucha entre el reino de Dios y el de Satanás. El enemigo no tiene escrúpulos, ni reservas para destruirnos. Su mayor deseo es que lo adoremos. Su pedido es abiertamente desafiante. No esconde sus pretensiones de recibir toda la honra y toda la gloria que solo pertenecen a Dios.
Allí donde nuestros primeros padres, Adán y Eva, cayeron; fue dónde comenzó la victoria del segundo Adán, Cristo.
Cuando hablamos de apetito, hablamos del descontrol y de la falta de dominio propio. La respuesta de Cristo nos muestra cómo podemos vencer:
"No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." v.4
La dependencia de Dios llega hasta el punto físico, que nos fortalece para que, hasta nuestros tendones y nervios, sean capaces de glorificarlo.
El descontrol que nos lleva hasta el punto de pensar "Sin eso no puedo vivir" "Sin eso voy a morir" es rebatido por la paz de Dios que motiva a todo creyente a pensar que Dios es "TODOSUFICIENTE" y su Palabra es el alimento que nunca debe faltar.
De igual modo el envanecimiento nos torna presuntuosos y nos conduce a llevar una vida al límite.
Cuenta una historia que un hombre decidió contratar un nuevo conductor para que lo llevase todos los días a su mansión que quedaba en la cumbre de una montaña que tenía una estrecha vía que iba al lado del precipicio en todo el recorrido.
El primer postulante fue un hombre experimentado en la conducción. El magnate entonces le preguntó:
- ¿Usted cúan cerca del precipicio puede conducir?
- A 1 metro de distancia- respondió confiadamente.
El segundo postulante fue un hombre que había sido piloto de fórmula 1. El magnate entonces le preguntó:
- ¿Usted cúan cerca del precipicio puede conducir?
El hombre animosamente respondió:
- A medio metro- respondió con mucha seguridad.
Entonces, se presentó el tercer postulante, al cual el maganate hizo la misma pregunta:
- ¿Usted cúan cerca del precipicio puede conducir?
Respondiendo con mucha humildad le dijo:
- Disculpe señor, yo tengo miedo de las alturas y por eso yo procuraría conducir lo más lejos que pueda del precipicio.
Entonces el magnate, abriendo los brazos para abrazarlo, le dijo:
-CONTRATADO.
Satanás es astuto para estimular en nosotros esa actitud presuntuosa. Su estrategia es la misma:
- Bebe una copa de alcohol. Beber una vez al año, no hace daño. Cuán bueno hubiera sido para quiénes sumieron su vida en el alcohol, tabaco y drogas haber evitado ese primer paso.
- Saca ese crédito - No será difícil pagarlo. Personas hundidas en deudas que gustarían haber evitado esa primera deuda.
- Es solo esta vez y nadie lo sabrá. Triste y dura realidad descubrir más adelante las consecuencias del adulterio.
Es ese sentido de autosuficiencia y autoconfianza que el enemigo estimula para que demos el siguiente paso para el cual, él tiene preparada una zancadilla.
La respuesta de Jesús continúa resonando:
"No tentarás al Señor tu Dios"
Quien juega con el pecado está apostando todo a perdedor.
No juegue a ser dios. Aléjese lo más que pueda del precipicio.
Qué decir de las riquezas y el Poder.
La mentira más grande que Satanás haya dicho alguna vez es que todo es suyo. La verdad: NADA es suyo.
Y esa es una verdad que siempre debemos recordar que, todo lo que somos y lo que tenemos es prestado y que el verdadero dueño de todo es Dios.
- Dios es dueño de todo el oro y la plata
- Dios es dueño del mundo y de los que en él habitan
- Dios es dueño del tiempo
- Dios es dueño de todo, incluso de mi vida. Y que el mayor privilegio que tenemos es adorarle y por medio de la adoración tornanrnos semejantes a Él en carácter.
¿Qué más podríamos pedir?
Tenemos un Padre que nos ama, nos cuida, nos alienta, nos rescata, nos salva, nos sostiene. Por eso Jesús dijo:
"Escrito está, al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás"
Entonces cuando decidimos con todo nuestro corazón tornarnos adoradores del Dios vivo; al enemigo, no le queda más que huir. Es como si dijese:
- Con este no se puede, este es hijo de Dios mismo. Me voy de aquí.
Entonces todo el ejército del cielo viene a socorrerte.
Hay un ministerio de victoria sobre el mal que vamos a llevar adelante, busquemos fortalecernos en el Señor por medio del ayuno y la oración. Dios nos hará Pescadores de Hombres victoriosos.
Que Dios te bendiga!
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