Vivimos un IronMan
Covid19 es apenas el Primer tramo de esta larga carrera que cada sociedad, familia y persona tendrá que afrontar.
La Pandemia, como un IronMan - Donde la Primera etapa es un kilómetro de Natación - precisará un buen calentamiento y no tener miedo de lanzarse al agua. Por supuesto, el primero en salir del agua tendrá mayores posibilidades de ganar la carrera. Es verdad que hoy, todos tienen miedo de lanzarse al turbión de aguas agitadas y turbias; pero la otra orilla espera. Muchos, congelados por el miedo, no quieren hacerlo; pero no hay de otra, si no te lanzas, te empujan. Hasta los que tienen experiencia han temblado, pero uno a uno (todos los países) están entrando. Así que, mejor encomendarse a Dios y, luego de entrar al agua, remar con los dos brazos con todas las fuerzas y con la mirada al frente.
Los que lleguen primero tendrán derecho a masaje y a quitarse de encima, toda esa sensación del peso acuático, del cansancio y; habrán demostrado que "tenían pulmones" para esta "Neumonía atípica" y que aún queda aliento para más.
En la segunda fase (Manejar bicicleta por 180 km), los participantes se expondrán al calor abrazante de los medios y a las subidas y bajadas de la Crisis económica. No estará fácil, porque a pesar de que es un trayecto que se va sentado (solo acomodando números y haciendo cálculos) habrá techos de subida que arrancarán el aliento y los "calambres" sociales estarán a pedir de boca. Más, incluso si hubiera un estirón inesperado, habrá opción a un masaje por el equipo que alivia dolores o una ambulancia que marcará el fin y se llevará a quienes sean seriamente lesionados. Muchos se quedarán en esta etapa, porque sus máquinas (industria, comercio, estructura familiar) para el buen funcionamiento de esta corrida, están seriamente comprometidas, pues no recibieron el mantenimiento necesario.
Ey! Usted, sí usted! No sé olvidé de darle un poco de aceite y mantenimiento a su maquinaria, para no quedarse plantado a medio camino. Téngala lista para cuando salgamos del agua.
Lo lindo de la bicicleta es el paisaje, lo malo son los conductores desgobernados, que viven dirigiendo su movilidad al filo de la carretera. Esos que dan un susto tras otro. Manténgase a buen recaudo y a una distancia suficiente para no ser afectado en el ritmo que lleva.
Una vez superada la Prueba del agua (Pandemia) y la prueba de la bicicleta (Crisis económica) vendrá la Maratón de 42 km a trote (Crisis Política y social), dónde solo se mantendrán una mira o un tercio de los que comenzaron está corrida. Los otros protagonistas, quienes comenzaron la carrera (actuales gobernantes) habrán quedado a medio camino.
En esta maratón, cómo usted bien sabe, nos encontraremos con el muro, cuando la cabeza le dice a los pies, que ya no puede más y cuando ya dependerá solo de la resistencia de las piernas, llegar a la meta final.
Cómo bien se sabe, entre los primeros en llegar y los últimos, hay una grande variación de tiempo. Sin embargo, para los que quieran estar entre los primeros diez, cada segundo cuenta. No cualquiera corre un IronMan porque es una prueba para personas de alta performance. (Solo al final los podremos conocer)
Quién cruce el agua, ya sobrevivirá; más quien quiera ganar deberá poner toda su musculatura en acción, aplicar su disciplina y, como buen atleta, abstenerse hasta de lo más mínimo que pueda serle perjudicial para que la esperanza sea entrenada, hasta el punto de tornarse otra fuerza que sume a la convicción de que se está poniendo el pie un paso más allá de la línea de la meta.
En el Iron Man se corre por equipos pero la preparación es personal. Hasta hoy no se conoce de un ganador que lo haya logrado sin preparación. Hasta los alemanes lo sabían; por eso, nunca cerraron sus universidades, ni dejaron de invertir en educación, incluso en plena segunda guerra mundial.
¿Hay cosas que dejar? Sin duda alguna.
Por eso mismo, el consejo apostólico, visando aquel momento glorioso de la llegada, cuando la ovación de las personas es viva y estremecedora, cuando las lágrimas y los abrazos rompen las emociones contenidas y sueltan un diluvio de alegría y felicidad, reza así:
"Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.
Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
"Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina,
Y azota a todo el que recibe por hijo."
Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.
Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?
Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados." Hebreos 12:1-11.
Mí madre me dijo un día:
- Hijo el mundo que te va a tocar a ti, será doblemente difícil del que me tocó a mí. Así qué, ¡Prepárate!
Y aunque esa es la realidad. No tenga miedo. Corra para el Señor y dedique esta Victoria para Dios. No faltarán las fuerzas porque Él las multiplicará cuando más se necesiten.
"Porque si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos."
A Él sea la gloria hoy y siempre. Amén.
PD. Si sobreviví a todo esto y luego me invitan a correr un IronMan... Con toda seguridad, será pan comido. Rsrsrsrs
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