Salmos 136
Sé agradecido
¡Den gracias al Dios del cielo, porque su amor es eterno! Salmos 136:26
El salmo 136 muestra mil razones por las cuales el salmista demuestra su agradecimiento a Dios.
Todos los días recibimos sus bendiciones, nuevas son sus misericordias cada mañana
¿Cómo agradeces las miles de bendiciones que Dios te dio?
Como obedeciendo a algún reflejo, el hombre alzó la cabeza y fijó la vista en la dama. De inmediato, un pensamiento negativo cruzó por su mente:”Con toda seguridad, me va a hacer expulsar de aquí.”
Sin embargo, la señora estiró su mano y le dijo: -¿Le provocaría tomarse un café caliente y un buen pan con mantequilla y queso?
-Por favor, señora, no se burle de mí.
-No, señor; no me burlo de usted. Lo estoy invitando para que me acompañe a desayunar en esa cafetería de la esquina.
-Ve que sí, se está burlando de mí. En ese sitio jamás dejarán entrar a alguien como yo.
-Venga, acompáñeme que yo haré que lo atiendan con buen trato y cortesía.
En ese momento, llegó el policía que habitualmente vigilaba el sector y reconoció a la elegante señora y la saludó con el debido respeto. Luego, le preguntó:
-¿Sucede algo malo, Doña Esther?
-No, agente; sólo estoy convidando a este caballero para que me acompañe a desayunar en la cafetería de la esquina.
-Pero, Doña Esther, el administrador no va a dejar entrar a su invitado.
-Estoy segura que sí lo hará. Acompáñenos usted por favor, señor agente.
Más por curiosidad que por otra cosa, el policía hizo levantar al andrajoso anciano y lo condujo hasta la puerta de la cafetería.
Tal como lo predijeran los dos hombres, cuando el administrador vio la facha del anciano que acompañaba a la elegante señora, se interpuso en el camino de aquél y le dijo:
-¿A dónde cree usted que va?
-Disculpe, usted señor; yo no quería venir, pero esta señora me obligó y el policía me trajo, casi que a la fuerza.
-Así es; aquí no puede entrar usted, pues me ahuyentaría a la selecta clientela que frecuenta este exclusivo lugar. Por tanto, señor agente, le exijo que saque a este individuo de mi local.
Entonces, la elegante señora que, hasta ese momento, miraba callada la escena, le dijo al administrador:
-¿Usted conoce el banco que está a dos cuadras de aquí?
-Claro que sí señora, como que allí tengo mis cuentas corrientes.
-Y también es el banco al que usted le debe varios millones de pesos, pues es el que lo ha venido financiando desde que usted compró este negocio, hace dos años.
-Y usted, ¿cómo sabe eso? Y, además, ¿qué tiene que ver con este mendigo?
-Pues sucede que yo soy la actual gerente de ese banco. Vamos Darío, entremos a desayunar.
Y diciendo esto, tomó al anciano del brazo y lo condujo a una mesa, mientras le decía al pasmado administrador:
-Por favor, envíeme dos suculentos desayunos a la mesa número cinco.
El anciano, todavía sorprendido, sólo atinó a preguntar:
-Y usted, señora, ¿cómo sabe mi nombre?
- Darío, yo soy la jovencita que hace unos años llegó a esta cafetería, con mi título de administradora, pero sin un solo peso en los bolsillos. Cuando pregunté por el administrador, usted me atendió y cuando le dije que me diera trabajo a cambio de comida, me contestó que no había vacantes, pero que yo podría venir todos los días a tomar mis alimentos, mientras conseguía trabajo. Siempre vi cómo, usted pagaba de su bolsillo el importe de mis comidas. Eso nunca lo olvidé, pero cuando, hace unos meses, vine a preguntar por usted, nadie me dio razón; sin embargo seguí indagando, hasta que lo localicé. Ahora, cuando desayune, va a ir a comprar ropa y después de que se asee, lo espero en el banco para darle trabajo. Tome este dinero para la ropa y estas son las llaves de mi casa y la dirección donde vivo.
El anciano, con lágrimas en los ojos, agradeció a la elegante señora su gesto generoso, que no era más que reciprocidad nacida del agradecimiento.
Sé agradecido con las personas que te ayudaron en algún momento, no seas ingrato pues estorbarás tu camino de esa manera. Muestra con generosidad tu agradecimiento a las personas y principalmente a Dios pues la verdad existen más de mil razones para agradecer a Dios por todo lo que hace en nuestra vida!
Dios te bendiga!
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