jueves, 26 de diciembre de 2013

Leamos hoy Salmos 139 Maravillosa Creación

Leamos hoy


Salmos 139

Maravillosa Creación

"Te alabaré porque maravillosas y formidables son tus obras; estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien" Salmos 139:14



No hay palabras para describir lo que Dios ha hecho en nuestra vida!


Desde un cabello en nuestra cabeza, hasta una célula en nuestra piel, todo fue diseñado perfectamente conforme a su palabra.

Hace algunos años algunos científicos descubrieron una proteína que llamaron laminina.


Estructura y función de la laminina

El cuerpo humano está compuesto de trillones de células de distinto tipo y con funciones también distintas, pero todas ellas están unidas formando tejidos, los que finalmente forman los diversos órganos, sistemas y en definitiva, a todo el cuerpo humano. Una de las principales estructuras responsables de que el cuerpo humano se mantenga unido desde sus cimientos fundamentales (las células) es una glicoproteína de gran tamaño denominada laminina, la cual presenta tres brazos en forma de cruz. La laminina en su estructura general, está compuesta de tres partes que se entrelazan entre sí, denominadas cadenas Alfa, Beta y Gamma.

Esta disposición espacial cruciforme de la laminina ha sido considerada muy adecuada por los biólogos moleculares, dado que funciona por una parte como mediadora entre sitios distantes al interior de las células y de otros componentes moleculares que se encuentran fuera de la célula (en la matriz extracelular), y también actúa como la encargada de unir todos estos componentes al regular la arquitectura corporal y la adhesión de las células. Es cierto que los dos brazos cortos de la laminina clásica no siempre son perfectamente rectos ni constituyen de forma exacta un ángulo de 90º con el brazo largo principal, pero las fotografías realizadas con microscopio electrónico desde hace ya tres décadas revelan claramente que esta molécula más importante de laminina tiene realmente una estructura en forma de cruz siendo esta forma confirmada por variados trabajos posteriores que utilizaron microfotografias electrónicas. No se trata por tanto de un diagrama figurado, sino que esta proteína denominada laminina clásica, tiene efectivamente una forma de cruz.

Cada punta de la cruz de la laminina presenta sitios de enlace para mantener unidas a las estructuras celulares y extracelulares. El brazo largo tiene receptores en sus extremos que responden a señales químicas para favorecer la unión entre las células formando una red que afirme y asegure el tejido, mientras que los brazos cortos de la laminina cruciforme presentan sitios de unión especialmente habilitados para unirse con otras moléculas de laminina, lo cual les permite ir formando delgadas laminas de tejido que contribuyen finalmente a hacer cada vez más firme los distintos tejidos corporales.



La laminina y la cruz de Cristo

A partir de los variados artículos científicos publicados en prestigiosas revistas especializadas es factible concluir lo siguiente: La forma de la laminina clásica (tipo 1) y aquella con forma alargada, presentan efectivamente una forma de cruz, comprobada a partir de la microscopía electrónica en reiterados estudios. Por tanto la cruz que da forma a la molécula de la laminina no es un diagrama representativo.

Efectivamente, existen varios tipos de lamininas, pero la laminina clásica (tipo 1) ha sido considerada por los biólogos moleculares como la más representativa e importante de los tejidos corporales humanos y de otros animales. Finalmente, respecto a sus funciones, se ha determinado que en mamíferos la laminina juega al menos tres roles esenciales; en primer lugar es el principal elemento estructural y unificador de tejidos, en segundo lugar une a las células entre sí y también a la matriz externa a las células, y finalmente promueve el crecimiento de tejido. 


LA LAMININA

Estas conclusiones permiten efectivamente el que se pueda establecer una símil o comparación entre la estructura y la función de la laminina en el cuerpo humano con la función unificadora de Cristo y su iglesia a través de su sacrificio en la cruz.

Por cierto que no se trata de probar una verdad bíblica con la forma y función de una proteína como la laminina, aunque ella misma es evidencia poderosa de Diseño Inteligente, ni tampoco buscar en ella un complemento a la Palabra de Dios, como ha sido escrito por quienes no aceptan tal comparación. Se trata más bien de establecer un símil entre la forma y función de la laminina en el cuerpo humano, con Cristo y su cruz como piedra angular que estructura la arquitectura de ese cuerpo espiritual que es su Iglesia.


Cristo es el principio unificador universal, es el centro que agrupa y une todo; sin su presencia el universo se desmorona, y la iglesia también cae a pedazos. Su cuerpo extendido formando una cruz en el madero, entregado en un cruento sacrificio, logró lo imposible, unir y reconciliar con él todas la cosas, tanto en la tierra como en el cielo. Gloria al Señor.



«Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Y él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia; el que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia, por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas; así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz» (Col. 1:16-20).

Si, aún lo más pequeño de nuestro ser fue creado para darle gloria y honra; por lo tanto Cristo mejor que nadie llevará todas las cosas para el bien de los que le aman.

Por eso:
"Te alabaré porque maravillosas y formidables son tus obras; estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien" 



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