lunes, 7 de abril de 2014

Leamos hoy Isaías 40

Leamos hoy


Isaías 40

Un Dios infinito


"El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán." Is 40:29-31


"Los mayores intelectos humanos no pueden comprender los misterios de Jehová que se revelan en la naturaleza. La inspiración divina hace muchas preguntas que no puede contestar el erudito más profundo. Estas preguntas no fueron hechas para que las pudiésemos contestar, sino para llamar nuestra atención a los profundos misterios de Dios y enseñamos que nuestra sabiduría es limitada, que en lo que rodea nuestra vida diaria hay muchas cosas que superan la comprensión de las mentes finitas y que el juicio y el propósito de Dios son inescrutables. Su sabiduría es también insondable.

Los escépticos se niegan a creer en Dios porque sus mentes finitas no pueden comprender el poder infinito por medio del cual él se revela a los hombres. Pero se le ha de reconocer más por lo que no revela de sí mismo que por lo que está abierto a nuestra comprensión limitada. Tanto en la revelación divina como en la naturaleza, Dios nos ha dejado misterios que exigen fe. Así debe ser. Podemos escudriñar siempre, averiguar de continuo, aprender constantemente, y, sin embargo, quedará por delante lo infinito.


“Quién midió las aguas con el hueco de su mano
y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó
el polvo de la tierra,

y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?
Quién enseñó al Espíritu de Jehová,
o le aconsejó enseñándole?
¿A quién pidió consejo para ser avisado?
¿Quién le enseñó el camino del juicio,
o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?
He aquí que las naciones le son como la gota de agua
que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas
le son estimadas; he aquí que hace desaparecer
las islas como polvo.
Ni el Líbano bastará para el fuego,
ni todos sus animales para el sacrificio.
Como nada son todas las naciones delante de él;
y en su comparación serán estimadas
en menos que nada, y que lo que no es.
¿A qué, pues, haréis semejante a Dios,
o qué imagen le compondréis?
El artífice prepara la imagen de talla,
el platero le extiende el oro
y le funde cadenas de plata.
El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille;
se busca un maestro sabio,
que le haga una imagen de talla que no se mueva.
¿No sabéis? ¿No habéis oído?
¿Nunca os lo han dicho desde el principio?
¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?
Él está sentado sobre el círculo de la tierra,
cuyos moradores son como langostas;
él extiende los cielos como una funda para morar;
él convierte en nada a los poderosos,
y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.
Como si nunca hubieran sido plantados,
como si nunca hubieran sido sembrados,

como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra;
tan pronto como sopla en ellos se secan,
y el torbellino los lleva como hojarasca.
¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis?,
dice el Santo.
Levantad en alto vuestros ojos,
y mirad quién creó estas cosas;
él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres;
ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza,
y el poder de su dominio.
¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel:
Mi camino está escondido de Jehová,
y de mi Dios pasó mi juicio?
¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová,
el cual creó los confines de la tierra?
No desfallece, ni se fatiga con cansancio,
y su entendimiento no hay quien lo alcance.
Él da esfuerzo al cansado,
y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Los muchachos se fatigan y se cansan,
los jóvenes flaquean y caen;
pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas;
levantarán alas como las águilas;
correrán, y no se cansarán;
caminarán, y no se fatigarán.
Isaías 40:12-31." (8 TI, 273)


Nuevas fuerzas

"Los que trabajan para Dios se encontrarán con incomodidad, confusión y cansancio. A veces el corazón distraído casi se desespera, presa de la incertidumbre. Cuando lo envuelve esta clase de desasosiego nervioso, el obrero debería detenerse y descansar. Cristo lo invita: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco”. Marcos 6:31. “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas... Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. Isaías 40:29, 31.

El obrero no puede tener buen éxito mientras eleva a Dios oraciones apresuradas, para luego correr y dar atención a cosas que teme descuidar u olvidar. Sólo toma tiempo para dedicarle de prisa algunos pensamientos a Dios, eso es todo. No se da tiempo para pensar, para orar, ni para esperar que el Señor le renueve tanto sus energías físicas como espirituales. Pronto queda rendido. No siente la influencia elevadora e inspiradora del Espíritu de Dios. No es reanimado por una vida fresca. Su cuerpo agotado y su cerebro cansado no experimentan alivio mediante el contacto personal con Cristo.

“Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová”. Salmos 27:14...

Nuestra vida debe estar escondida con Cristo en Dios; y si así la ocultamos, en sus manos se convertirá en una lámpara que arrojará sobre el mundo una luz brillante y constante... Pero aunque el tiempo es corto y hay una gran obra que hacer, el Señor no se complace con que prolonguemos las horas de trabajo de tal modo que no quede tiempo para disfrutar de períodos de descanso, para el estudio de la Biblia ni para la comunión con Dios. Todo esto es esencial para fortalecer el alma, para colocarnos en una posición en la cual recibamos la sabiduría de Dios para utilizar nuestros talentos al servicio del Maestro en la manera más responsable." (Exaltad a Jesús, 257)


Un Amor que no se cansa

"El amor a Jesús será visto y sentido. No puede esconderse. Ejerce un poder maravilloso. Hace intrépido al tímido, diligente al perezoso y sabio al ignorante. Hace elocuente a la lengua titubeante; despierta al intelecto dormido hacia una vida nueva y vigorosa. Da esperanzas al desalentado, y alegría al abatido. El amor a Cristo conducirá a su poseedor a aceptar responsabilidades por amor a El y a llevarlas con sus fuerzas. El amor a Cristo no desmayará por la tribulación ni se apartará del deber por el vituperio...

La paz de Cristo es de más valor que todos los tesoros terrenales. Busquemos al Señor con todo nuestro corazón, aprendamos de Cristo a ser mansos y humildes para que encontremos descanso para el alma. Despertemos nuestras energías dormidas y seamos activos, entusiastas y fervientes. La conducta y el ejemplo, así como las palabras del cristiano, debieran ser tales que despierten en el pecador el deseo de acercarse a la Fuente de vida.

Abramos, entonces, nuestros corazones a los brillantes rayos del Sol de justicia. Trabajemos gozosa y alegremente para nuestro Maestro. Alabémosle, no sólo con nuestras palabras, en la congregación de los santos, sino también con una vida bien ordenada y una piadosa conversación; una vida que manifieste un esfuerzo cristiano activo y noble. Seamos diligentes en asegurar nuestro llamamiento y nuestra elección, recordando que al fin triunfaremos si no nos cansamos de hacer el bien." (The Signs of the Times, 24 de junio de 1886).

Dios lo ama infinitamente y está dispuesto a llevarlo a las alturas

Esta listo a levantar el vuelo?

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