lunes, 7 de abril de 2014

Leamos hoy Isaías 43

Leamos hoy


Isaías 43

Clara Identidad

"Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti."
Is 43:1,2

Uno no sabe para quien escribe ni quién leerá lo que fue escrito.

Isaías no se imaginaba que los versículos de hoy iban a tener una tremenda repercusión no mucho tiempo después.

Quién soy, de dónde vengo, a dónde voy

Muchachos aún, despertando a la vida; fueron cruelmente arrancados de su tierra y de su familia. llevados con cadenas y con grillos, habiendo visto quizás, cómo el enemigo había matado a su familia.

Lo tenían todo, pero de repente se habían quedado sin nada.
Camino a su incierto hogar, rumbo a una tierra lejana, sin un destino por el cual pudiesen inclinarse; allí, iban de camino, amigos o primos tal vez, pero juntos compartiendo la misma suerte de total  destierro.

Por ser de descendencia real estos jóvenes tuvieron la grande bendición de ser recibidos y tratados de una mejor manera que los demás, pues el rey de aquellas tierras había dado la orden de que aquellos jóvenes y quién sabe, tal vez, futuros líderes de sus regiones, fuesen educados en base a la visión que el nuevo imperio daría para ellos.

Ya al inicio, sus nombres fueron cambiados. Sus nombres ahora tendrían directa relación con aquellos dioses de esa nueva tierra. No era opcional, nadie les preguntó si querían. Todo, con la intención de que, olvidasen quiénes eran y se convirtiesen en aquello para lo cual serían entrenados.

Al primero cuyo nombre era Ananías = Jehová es Misericordios lo llamaron Sadrac
Al segundo cuyo nombre era Misael = Quién pertenece a Dios? le llamaron Mesac
y al Tercero cuyo nombre era Azarías = Jehová ayuda le llamaron Abed-Nego (siervo del Dios Nebo)

Una de las etapas más difíciles para que una persona defina su identidad es en la juventud.

Sin embargo, ellos ya habían definido no solo quiénes eran; sino también, a quién adorarían.

Cuando el rey de Babilonia, Nabucodonosor había levantado una enorme estatua; había dado la orden de que todos tendrían que adorar aquel objeto. Honrados por este rey anteriormente, a causa de un milagro de Dios, estos jóvenes definieron el elemento clave de su identidad: su fe.

Ellos no adorarían aquella estatua.

Movidos por celos y ansias de poder algunos varones caldeos los acusaron de insubordinación y abierta rebeldía contra el rey. Para cerciorarse de aquella acusación, Nabucodonosor mandó a llamar a aquellos tres jóvenes y les preguntó:

¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado? Dn 3:14

Dicho sea de paso, muy pronto, como estos jóvenes, seremos obligados a guardar la ley del hombre.
"El sábado del cuarto mandamiento es invalidado por muchos que lo tratan como algo baladí, mientras que ensalzan el falso día de reposo, el hijo del papado. En lugar de las leyes de Dios, son ensalzadas las leyes del hombre de pecado; leyes que serán recibidas y obedecidas como lo fue por los babilonios la maravillosa imagen de Nabucodonosor. Al levantar esa gran imagen, Nabucodonosor ordenó que debía recibir el homenaje universal de todos, tanto grandes como pequeños, encumbrados y humildes, ricos y pobres" (MS, 24)

Volviendo a nuestra historia; el rey continuó su interrogatorio:


Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? Dn 3:15

"Esto no necesita considerarse como una blasfemia directa contra el Dios de los judíos. Sin embargo, era un desafío dirigido a Jehová con espíritu insolente y con un altivo sentido de superioridad. Algunos han comparado estas palabras con las dichas por el rey asirio Senaquerib: "No te engañe tu Dios en quien tú confías" Is. 37:10 Pero el caso de Nabucodonosor era un tanto diferente. Senaquerib ensalzó a sus dioses por encima de Jehová, el Dios verdadero, pero Nabucodonosor sólo declaró que la liberación del horno de fuego era algo que ningún dios podría realizar. Al hacer esta afirmación sólo comparó indirectamente al Dios de los judíos con sus propios dioses, cuyo impotencia en tales asuntos conocía bien." (4 CBA, 811)

La respuesta clara de estos jóvenes lo dejo "hirviendo de rabia":

"Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado." Dn 3:16-18.

El rey ordenó calentar el horno 7 veces más y anticipando algo insólito ordenó a sus hombres más fuertes ejecutar su orden:

"Cuando el rey vio que su voluntad no era recibida como la voluntad de Dios, "se llenó de ira" y la expresión de su rostro cambió contra estos hombres. Características satánicas hicieron que su rostro pareciera como el rostro de un demonio, y con toda la fuerza con que podía decretar, ordenó que el horno fuese calentado siete veces más de lo acostumbrado, y mandó que los hombres más vigorosos ataran a los jóvenes y los arrojaran en el horno. Creyó que se necesitaba un poder extraordinario para tratar a esos nobles hombres. Tenía la firme convicción de que algo insólito se interpondría en favor de ellos, y ordenó que sus hombres más fuertes se ocuparan de ellos (ST 6-5-1897)

El resultado?

"Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían." Is 3:27

La Promesa de Dios se había cumplido.

Quién soy, de dónde vengo y a dónde voy? son preguntas, cuyas respuestas afirman la identidad de cada persona. Pero, incluso teniendo estas respuestas, cada persona necesita colocar toda su fe en la promesa del Señor y tomar una decisión para definir si está dispuesto a vivir, o tal vez morir, por ella.

De parte de Dios todo ya está asegurado.

"Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida." Is 43:4


Dime con quien andas y te diré quién eres

Estos jóvenes caminaron juntos desde muy pequeños; para ellos no era una cosa ridícula seguir los mandamientos de Dios, estudiar su palabra y apoyarse el uno al otro para permanecer en el camino del Señor. No fueron las circunstancias difíciles que los volcaron hacia Dios; ellos ya tenían el hábito de buscar a Dios y le daban el trono de su corazón; para ellos Dios era tan relevante como el mismo respirar; no podían vivir sin él.

Creo sinceramente, que ellos si conocían, fuese por lectura o por enseñanza de sus padres, el libro del profeta Isaías y tenían conocimiento de la promesa del día de hoy:


No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

Aunque les habían cambiado su nombre, ellos sabían que Dios conocía sus nombres verdaderos, sabían hacia dónde sus vidas apuntaban y prefirieron temer a Dios antes que al hombre y sus airadas amenazas.

Ciertamente esa fue una unión para el bien.

En su caso, sus amistades lo han estado llevando, últimamente, hacia Cristo?

"Cuando los hombres y las mujeres caen bajo el poder corruptor de Satanás, es casi imposible recobrarlos de la horrible trampa, de manera que vuelvan a tener nuevamente pensamientos puros y conceptos claros de lo que Dios requiere. El pecado, para sus mentes seducidas, ha sido santificado por el ministro, y nunca vuelven a considerarlo con la repugnancia con que Dios lo mira. Una vez que se ha rebajado la norma moral en la mente de los hombres, su juicio se pervierte, y miran al pecado como justicia, y a la justicia como pecado. Al asociarse con aquellos cuyas inclinaciones y hábitos no son elevados ni puros, se vuelven como ellos. Adoptan casi inconscientemente sus gustos y principios.

"Si se elige la sociedad de un hombre de mente impura y hábitos licenciosos en preferencia a la de los virtuosos y puros, ello es indicio seguro de que armonizan los gustos y las inclinaciones, y de que se ha llegado a un bajo nivel de moralidad. Estas almas engañadas e infatuadas llaman a este nivel alta y santa afinidad del espíritu, armonía espiritual. Pero el apóstol lo llama “malicias espirituales en los aires” (Efesios 6:12), contra las cuales debemos guerrear vigorosamente.

Cuando el engañador comienza su obra de seducción, encuentra con frecuencia disparidad de gustos y hábitos; pero haciendo grandes alardes de piedad, conquista la confianza, y cuando lo ha hecho, su astuto poder engañoso se ejerce a su manera para realizar sus planes. Al asociarse con estos elementos peligrosos, las mujeres se acostumbran a respirar esa atmósfera de impureza, y casi insensiblemente se compenetran del mismo espíritu. Pierden su identidad y se transforman en la sombra de su seductor." (5TI, 134)

Cuando Isaías escribió el Capítulo 43, el pueblo de Israel estaba temeroso de identificarse con el Señor; se sentía avergonzado a causa de su pecado; Sin embargo a pesar de sus transgresiones Dios los amaba aún, y sobre todo deseaba que se volvieran a él de todo corazón; por eso, la palabra de Dios para ellos era:

"Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados." Is. 43: 25

Es hora de tomar una posición, asumir una identidad, asumir quiénes somos y quiénes queremos ser; pero para que nuestra decisión quede bien clara; primeramente debemos decidir a quién vamos a adorar y servir; y no tener vergüenza alguna de mostrar que somos parte del pueblo que adora y sirve a Dios.

Dios sabe tu nombre, tú le perteneces; en el agua y en el fuego su amor y misericordia estarán contigo.

Si tu elección es ser un valiente como Ananías, Misael y Azarías haz conmigo esta oración:


Oh Señor:
Por ti fui creado
Por ti fui formado y me dices que no debo temer
Por ti fui redimido
Yo soy tuyo Señor
Eres quien me llama  por mi nombre; incluso
Cuando estaba con el agua hasta el cuello, estuviste conmigo
Y Cuando el horno del fuego de la aflicción estaba preparado para mí
En persona apareciste y permaneciste a mi lado allí
Soy indigno de ti Señor
Mas gracias, porque solo tú eres mi único y suficiente Salvador

No hay comentarios:

Publicar un comentario