martes, 22 de abril de 2014

Leamos hoy Isaías 57

Leamos Hoy

Isaías 57

Para tener paz

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. Isaías 57:15.

Muchos estudiosos creen que este capítulo fue escrito en la época de Manasés. Cuando el pecado abundo en sobremanera.

El pueblo se había empecinado en pecar:

"De tanto andar te cansaste, pero no dijiste: “Hasta aquí llego...” Is. 57:10

Siguió rebelde. Los castigos que Dios permitió que sobrevinieran a los hebreos no los reformaron. Persistieron en su obstinada rebeldía, como muchas personas hoy, prefirieron hacer lo que les placía antes que sujetarse a los principios divinos. Nunca encontraron la verdadera paz.

La paz es el fruto de la justicia. Entre las obras de la carne se encuentran "enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías" mientras que el amor, el gozo y la paz son el fruto del Espíritu.

Los impíos no pueden alentar la esperanza de disfrutar de paz interior ni de tranquilidad externa. Cuando nos alejamos de los principios divinos, inevitablemente se suscitan disensiones, contiendas y pleitos. Si el mundo desea deshacerse de las contiendas, primero tendrá que deshacerse del pecado, la causa de aquellas. Solo la justicia interior puede producir paz exterior.

Entonces:
Qué hacer con un hijo rebelde?
Qué hacer una persona que no quiere entender?
Qué hacer con alguien con quien ya se aplicó todos los métodos de disciplina posibles?
Qué hacer cuando la exigencia no funciona?

Frente a un pueblo obstinado y rebelde, Dios opta por la misericordia.

Sin embargo, hay una condición que se llama arrepentimiento.

Tal vez el problema radica en qué entendemos sobre el arrepentimiento.

Muchas personas piensan que es solo decir: "Perdóname", "discúlpame..."

Pero el arrepentimiento completo significa poner un alto! a nuestra marcha frenética hacia el precipicio. Convertirnos, dar vuelta atrás y no volver al fango del pecado.

Es decir, el arrepentimiento completo es: "Perdóname...no volverá a suceder"

Entonces, Dios se inclina del lado de la misericordia y vuelve a dar otra oportunidad al punto que hasta incluso el impío Manasés fue perdonado.

Necesita paz en su vida?

Necesitamos que Dios habite en nuestros corazones, de otro modo nunca comprenderemos el amor de Dios y su justicia.

"Para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios." (Ef 3:17-19)

Qué consolador es saber que el Altísimo cuida de nosotros y condesciende en morar en nuestro corazón por la fe.

Nuestra vida con Cristo nunca más será la misma.

"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." (Gl 2:20)

No importa cuán insignificantes nos consideremos, tenemos el privilegio de recibir los mayores dones del cielo. Cualesquiera sean nuestra necesidades, Dios está siempre estará listo a oír nuestra súplicas.

"La oración humilde e inteligente de fe, que brota de labios puros, es totalmente aceptada por Dios. La oración que brota del corazón es escuchada en el cielo y recompensada mediante una respuesta en la tierra.

Pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra”. Isaías 66:2. “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados”. Isaías 57:15.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Salmos 51:17." (The Signs of the Times, 3 de diciembrede 1896).

"Dios será para nosotros todo lo que le permitamos ser. Nuestras oraciones lánguidas y sin entusiasmo no tendrán respuesta del cielo. ¡Oh, necesitamos insistir en nuestras peticiones! Pedid con fe, esperad con fe, recibid con fe, regocijaos con esperanza, porque todo aquel que pide, encuentra. Seamos fervientes. Busquemos a Dios de todo corazón. La gente empeña el alma y pone fervor en todo lo que emprende en sus realizaciones temporales, hasta que sus esfuerzos son coronados por el éxito. Con intenso fervor, aprended el oficio de buscar las ricas bendiciones que Dios ha prometido, y con un esfuerzo perseverante y decidido tendréis su luz, y su verdad, y su rica gracia.

Clamad a Dios con sinceridad y alma anhelante. Luchad con los agentes celestiales hasta que obtengáis la victoria. Poned todo vuestro ser, vuestra alma, cuerpo y espíritu en las manos del Señor, y resolved que seréis sus instrumentos vivos y consagrados, movidos por su voluntad, controlados por su mente, e imbuidos por su Espíritu.

Contadle a Jesús con sinceridad vuestras necesidades. No se requiere de vosotros que sostengáis una larga controversia con Dios, o que le prediquéis un sermón, sino que, con un corazón afligido a causa de vuestros pecados, digáis: “Sálvame, Señor, o pereceré”. Para estas almas hay esperanza. Ellas buscarán, pedirán, golpearán y encontrarán. Cuando Jesús haya quitado la carga del pecado que quebranta el alma, experimentaréis la bendición de la paz de Cristo."(Nuestra Elevada Vocación, 133).

"Cuando los hombres sean tan consagrados como Elías y posean la fe que él tenía, Dios se revelará como entonces. Cuando los hombres eleven súplicas al Señor como Jacob, se volverán a ver los resultados que se vieron entonces. Vendrá poder de Dios en respuesta a la oración de fe." (Obreros Evangélicos, 269)

Su paz, es la buena nueva de la salvación. El evangelio es para todos cercanos y lejanos, judíos y gentiles. Es para todos los que están dispuestos a escuchar. Dios sanará de la enfermedad del pecado a todos los que deseen abandonar el pecado y seguirle a él; sin embargo la paz y la curación solo son para los que acepten el mensaje de salvación. Los impíos no encuentran paz porque rechazan el único medio por el cual puede ser alcanzada.

Abraza su perdón hoy con un corazón quebrantado. Porque Dios es amplio en perdonar!

Experimente la paz de Dios en su vida.

Dios le bendiga!




















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