jueves, 24 de abril de 2014

Leamos hoy Isaías 59

Leamos hoy

Isaías 59

Ya casi acaba

"»En cuanto a mí, dice el Señor,
éste es mi pacto con ellos:
Mi Espíritu que está sobre ti,
y mis palabras que he puesto en tus labios,
no se apartarán más de ti,
ni de tus hijos ni de sus descendientes,
desde ahora y para siempre
dice el Señor"


Ya estamos cerca al fin del ministerio de Isaías. Qué sucedería después?

Toda su vida buscó al Señor, sin embargo había de ser muerto como un mártir. Pocos valorarían sus mensajes de amonestación y consuelo.

Es difícil luchar por una causa perdida.

Mirando todo el pecado, la crisis que se avecinaba, las cosas que iban a suceder Dios le dio un consuelo. El pudo mirar el misericordioso sacrifico de Cristo, el amor de Dios por su pueblo, que más allá de todos los pecados de Israel, iba a triunfar sobre el mal.

Pero Dios comienza a adelantarse; él ya conocía todo lo que iba a suceder. Por eso Dios no deja sin paz a su siervo. 

Yo estaré contigo, y con tus hijos; con todos  aquellos que aceptaron mi mensaje por medio de ti, ninguno quedará desamparado, Jamás.

Qué increíble es el amor de nuestro Dios, no fue él que falló. Fuimos nosotros que nos alejamos de él.

Aún en su muerte, Isaías, glorificaría a aquel que lo había llamado en su juventud:

"Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos" Sal 116: 15

Con tierno cuidado Dios lo alienta a acabar su misión.

“El cuidado de Dios se extiende a todas sus criaturas. A todos los ama, y no hace acepción de personas, sólo que mira con la más tierna compasión a los que son llamados a llevar las cargas más pesadas de la vida. Los hijos de Dios tienen que habérselas con pruebas y dificultades. Pero deberían aceptar su suerte con ánimo alegre, teniendo presente que por todo aquello que el mundo deja de concederles, Dios mismo les da compensaciones, colmándolos con sus más preciosos favores.

“Cuando nos encontramos en situaciones difíciles es cuando Dios manifiesta su poder y sabiduría en contestación a la humilde oración. Confiad en él como en un Dios que oye y atiende las oraciones. Se manifestará a vosotros como Aquel que puede asistir en cualquier emergencia. El que creó al hombre y le dio sus maravillosas facultades físicas, mentales y espirituales, no se negará a dar lo necesario para el sostén de la vida que él mismo dio. El que nos dio su palabra, hojas del árbol de la vida, no ha de negarnos la inteligencia que necesitamos para suministrar alimento a sus hijos necesitados.”—El Ministerio de Curación, 190.

Ya falta poco, no nos cansemos de hacer el bien, que a su tiempo segaremos.

Entonces,

Damos el paso que falta?










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