jueves, 6 de julio de 2017

El diálogo - Un Dios que envía

"Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?" Hechos 17:19

¿Te importa lo que pasa con tu prójimo?
¿Te agrada cuando cuando alguien se dispone a escuchar tu punto de vista, incluso cuando parece que es un pensamiento fuera de lo común?

Jesús era alguien a quien le gustaba escuchar a las personas. Diálogo con la samaritana que tenía grandes prejuicios; dialogó con Nicodemo que procuraba evadirlo y hasta dialogó con quien lo perseguía, Saulo de Tarso.

Existe el riesgo de encerrarnos en un monólogo o en una posición extrema a favor de la verdad, diciendo: "Tómalo o déjalo."

El verdadero diálogo es una marca de autenticidad, humildad, integridad y sensibilidad.

En nuestro texto de hoy, el apóstol Pablo uso de esta herramienta al aproximarse a las personas.

E. Stanley Jones el misionero metodista americano en la India era conocido por las famosas Conferencias de la Mesa Redonda. Él acostumbraba invitar cerca de 15 adeptos de otras creencias - la mayoría de ellas personas bien instruidas, como jueces, oficiales de gobierno y líderes religiosos- y 5 o 6 cristianos, la mayoría hindúes. Cada uno de ellos tenía la oportunidad de decir lo mejor que tenía su propia fe.

Eso no significa que Jones era indiferente a los resultados de sus conferencias de la Mesa Redonda, pues él era un evangelista. El punto impresionante a sobre sus conferencias es que en ellas toda la supremacia de Jesucristo era aparente. Un caso resalta:
"Al término de una conferencia un hindú dijo: "Hoy ocho de nosotros hablamos y ninguno de nosotros se encontró; cinco de ustedes, cristianos, hablaron y todos ustedes parecen haberse encontrado. Eso es extraordinario. Durante otra conferencia, un abogado hindú se levantó, tomó las flores de la mesa, caminó hasta el otro lado de la sala, las colocó a los pies de un cristiano, los tocó y dijo: 'Usted encontró a Dios. Usted es mi Gurú" (Stott, A Missão cristã no mundo moderno, 93)

Usar el diálogo, más que la discusión, traerá más ventajas y satisfacciones al abordar personas de otra fe.
Tal vez sea por eso que, un padre dialogando con su hijo, le pedía que, si quería tener éxito en su misión; primero debía escuchar a las personas.

13 "Al que responde palabra antes de oír,
Le es fatuidad y oprobio." Proverbios 18:13

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