"No es mediante controversias y discusiones cómo se ilumina el alma. Debemos mirar y vivir. Nicodemo recibió la lección y se la llevó consigo. Escudriñó las Escrituras de una manera nueva, no para discutir una teoría, sino para recibir vida para el alma. Empezó a ver el reino de los cielos cuando se sometió a la dirección del Espíritu Santo. Hay hoy día miles que necesitan aprender la misma verdad que fué enseñada a Nicodemo por la serpiente levantada. Confían en que su obediencia a la ley de Dios los recomienda a su favor. Cuando se los invita a mirar a Jesús y a creer que él los salva únicamente por su gracia, exclaman: “¿Cómo puede esto hacerse?” (DTG, 147).
Entonces Jesús pasó a mostrarle la fuerza más poderosa del universo. La ciencia que la eternidad infinita procurará comprender. Le presentó el evangelio de la Cruz.
"En la entrevista con Nicodemo, Jesús reveló el plan de salvación y su misión en el mundo. En ninguno de sus discursos subsiguientes, explicó él tan plenamente, paso a paso, la obra que debe hacerse en el corazón de cuantos quieran heredar el reino de los cielos. En el mismo principio de su ministerio, presentó la verdad a un miembro del Sanedrín, a la mente mejor dispuesta para recibirla, a un hombre designado para ser maestro del pueblo. Pero los dirigentes de Israel no recibieron gustosamente la luz. Nicodemo ocultó la verdad en su corazón, y durante tres años hubo muy poco fruto aparente.
Pero Jesús conocía el suelo en el cual había arrojado la semilla. Las palabras pronunciadas de noche a un solo oyente en la montaña solitaria no se perdieron. Por un tiempo, Nicodemo no reconoció públicamente a Cristo, pero estudió su vida y meditó sus enseñanzas. En los concilios del Sanedrín, estorbó repetidas veces los planes que los sacerdotes hacían para destruirle. Cuando por fin Jesús fué alzado en la cruz, Nicodemo recordó la enseñanza que recibiera en el monte de las Olivas: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.” La luz de aquella entrevista secreta iluminó la cruz del Calvario, y Nicodemo vió en Jesús el Redentor del mundo. (DTG, 148).
La cruz es la verdad más relevante de todos los tiempos.
Toda las Filosofías, conocimientos y comportamientos de este mundo no podrían salvar al hombre del veneno del pecado. Tan solo Jesús y su muerte en la cruz podrían salvar al hombre del pecado.
Jesús es el camino, la verdad y la VIDA.
El Dios que nos envía dice:
"Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más." Isaías 45:22
Entonces ¿Qué cambio hubo en la vida de Nicodemo, luego de mirar la cruz?
"Después de la ascensión del Señor, cuando los discípulos fueron dispersados por la persecución, Nicodemo se adelantó osadamente. Dedicó sus riquezas a sostener la tierna iglesia que los judíos esperaban ver desaparecer a la muerte de Cristo. En tiempos de peligro, el que había sido tan cauteloso y lleno de dudas, se manifestó tan firme como una roca, estimulando la fe de los discípulos y proporcionándoles recursos con que llevar adelante la obra del Evangelio. Aquellos que en otro tiempo le habían tributado reverencia, le despreciaron y persiguieron. Quedó pobre en los bienes de este mundo, pero no le faltó la fe que había tenido su comienzo en aquella conferencia nocturna con Jesús. (DTG, 148).
Humilde y obediente a la voz del Espíritu Santo, Nicodemo se tornó un discípulo fiel de Cristo y vivió para hacer su obra.
"Nicodemo relató a Juan la historia de aquella entrevista, y la pluma de éste la registró para instrucción de millones de almas. Las verdades allí enseñadas son tan importantes hoy como en aquella solemne noche que sombreara la montaña donde el gobernante judío vino para aprender del humilde Maestro de Galilea el camino de la vida." (DTG, 149).
Aunque no lo sabías, el Espíritu de Dios ya ha estado trabajando en tu vida.
Este día, abraza la cruz de Cristo y vive para que el nombre de Dios sea exaltado en toda la tierra.
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