"Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros." 2 Timoteo 2:2
La salvación es personal, mas el discipulado es comunal.
No existe el discipulado en soledad.
El discipulado es la impresión o marca que el maestro deja en la vida del discípulo.
Pablo entendía que era pasajero y que debía asegurarse que hubiese un sucesor que guiaria la iglesia cuando él ya no estuviese.
Así, decide discípular a Timoteo. Le encomienda que encargue a hombres fieles y estos, a la vez, pasasen su conocimiento, fervor, testimonio y pasión por el evangelio a otros.
Una mujer que se unió a la cadena de discípulos fue la mujer samaritana:
"Tan pronto como halló al Salvador, la mujer samaritana trajo otros a él. Demostró ser una misionera más eficaz que los propios discípulos. Ellos no vieron en Samaria indicios de que era un campo alentador. Tenían sus pensamientos fijos en una gran obra futura, y no vieron que en derredor de sí había una mies que segar. Pero por medio de la mujer a quien ellos despreciaron, toda una ciudad llegó a oír del Salvador. Ella llevó en seguida la luz a sus compatriotas. (DTG,166)
Hombres, mujeres, niños y ancianos todos podemos ser discípulos que el Espíritu Danto puede utilizar para impresionar el coeazón de otros personas. Todos estamos llamados a cumplir la misión.
"Esta mujer representa la obra de una fe práctica en Cristo. Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero. El que bebe del agua viva, llega a ser una fuente de vida. El que recibe llega a ser un dador. La gracia de Cristo en el alma es como un manantial en el desierto, cuyas aguas surgen para refrescar a todos, y da a quienes están por perecer avidez de beber el agua de la vida." (DTG, 166)
Alguien dijo que ninguna cadena es más fuerte que su eslabón más débil.
Somos parte de la cadena del discipulado y nuestra participación es tan y cuán importante como la de aquellos que ocupan altos cargos o tienen grande conocimiento.
Pablo a Timoteo, Timoteo a Hombres fieles y estos, a su vez a otros.
"Cuando se convertían hombres promisorios y capaces como en el caso de Timoteo, procuraban Pablo y Bernabé presentarles vívidamente la necesidad de trabajar en la viña del Señor. Y cuando los apóstoles se iban a otra ciudad, la fe de esos conversos no disminuía, sino que se acrecentaba. Habían sido fielmente instruídos en el camino del Señor y enseñados a trabajar abnegada, fervorosa y perseverantemente por la salvación de sus prójimos. Esta solícita educación de los neófitos era un importante factor del notable éxito que obtuvieron Pablo y Bernabé al predicar el Evangelio en tierras paganas." (HAp, 151)
Usted es parte importante de la cadena de salvación para este mundo.
Sea fiel a su cometido; no desista y pida fuerzas al Señor para sujetar a otros que, tras suyo, dependen de su perseverancia; sean sus hijos, su esposa(o), sean sus hermanos o familiares, sus hermanos de iglesia, sus vecinos y amigos sobre quienes usted ejerce grande influencia, aún sin saberlo.
¿Cómo lograrlo?
El Dios que nos envía y sabe cómo hacer discípulos nos da la receta "Porque separados de mí nada podéis hacer" Juan 15:5.
Sin duda alguna, tendremos exito en nuestro discipulado, tan solo, aferrándonos al Salvador.
"El que oye, diga: ¡‘Ven!’” Todo miembro de iglesia ha de mostrar su lealtad invitando a los sedientos a beber del agua de la vida. Una cadena de testigos vivientes ha de llevar la invitación al mundo. ¿Realizarás tu parte en esta gran obra?" (CE, 19).
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