miércoles, 19 de julio de 2017

El evangelio eterno en un mundo efímero - Un Dios que nos envía

"Y vi otro ángel volar por en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para predicarlo á los que moran en la tierra, y á toda nación y tribu y lengua y pueblo." Apocalipsis 14:6

El hombre moderno no quiere que nada estorbe su salvación:

"Son justificados por la fe no sólo los que pecan; sino también, los que dudan" Paul Tillich en La Era Protestante.

Con o sin confesión, arrepentimiento o conversión usted será salvo. Se propone una salvación universal.

A diferencia del apóstol Pablo que decía: Es justificado todo aquel que cree. 

El evangelio eterno parece una traba que incomoda al modernismo.

De cierto modo, el ecumenismo, en el intento de limpiar el camino para la unión de las iglesias, se acaban dejando todas las doctrinas que exijan algún tipo de diferencia.

Alguien dijo que, para profundizar esa unión, la iglesia Católica no debería tan solo perdonar a Lutero, sino tornarlo santo. Sería el primer santo protestante; un paso importante para el ecumenismo.

- No hay por qué separarnos - clama el mundo incredulo. Pero dejar a un lado los principios por causa de la unidad no hace más que darnos una falsa ilusión de evangelización; es decir cubrir la cultura con una capa de cristianismo; lo que es un sicretismo sutíl en el fondo.

Hablando sobre el riesgo del sincretismo en la contextualización Nicholls dice: 
"El sincretismo resulta en la muerte lenta de la iglesia y el fin de la evangelización." (Bárbara Berg, Contextualização, 27)

Richard Niebuhr hablando sobre el encuentro entre Cristo y la cultura dice:
"La primera respuesta a la cuestión entre Cristo y la cultura que consideraremos es la que afirma sin medios términos la exclusiva autoridad de Cristo sobre el cristiano y resueltamente rechaza las exigencias de la lealtad a la cultura. Lógica y cronológicamente esta respuesta parece merecer la primera posición: lógicamente, porque ella parece provenir directamente del principio común de la Soberanía de Jesucristo y, cronológicamente, porque es ampliamente aceptado que ella fue la actitud de los primeros cristianos." (Cristo y la cultura, 17)

Hoy existe una gran preocupación por alcanzar a los jóvenes posmodernos; más el método Biblico se mantiene:
"¿Con que limpiara el joven su camino?
Con guardar tu palabra." Salmos 119:9.

Un Medieval con pensamiento moderno decía:
"El joven que Cristo es victorioso sobre todo lo que confiere poder al diablo. Por tanto, él tiene la victoria; no de tal forma que no se sienta sin más pecado, la conciencia pesada y la muerte, sino porque esas cosas son vencidas. Pues Cristo es mayor que ellas. Ciertamente, fueron vencidas, pero no extintas. La enfermedad comenzó a ser curada, mas no fue completamente debelada." (Martín Lutero: Obras Seleccionadas. Sao Leopoldo: Sinodal, 1987 p. 472)

Creer en el evangelio eterno no es opcional; además que es también la marca que distingue al pueblo de Dios.

Evangelizar y ser rechazado puede ser deprimente.
Precisamos muchísimo del poder del Espíritu Santo para que el evangelio pueda trasformar las vidas de las personas que se pretenden alcanzar.

"Puesto que éste es el medio por el cual hemos de recibir poder, ¿por qué no tener más hambre y sed del don del Espíritu? ¿Por qué no hablamos de él, oramos por él y predicamos respecto a él?" (HAp, 41)

Si clamamos por él; el Dios que nos envía, nos dará su Santo Espíritu que cumplirá su obra maravillosa para que, como los primeros discípulos, sin temor, podamos testificar y proclamar que debemos rendir nuestra vida a él para darle gloria y honra.

Así, el mundo reconocerá que Dios es soberano; no así las riquezas, los placeres, o poderes de este mundo. Que aunque en este mundo moderno y efímero donde todo se tornó descartable; existe un evangelio eterno y que únicamente Jesucristo es el Señor.

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