En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá.
Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés."
2 Reyes 18:4-6
El éxito es una cadena de decisiones.
En primer lugar, Ezequiel, decidió quitar todos los ídolos de su vida y de su pueblo.
Sin duda, un primer paso bien dado.
Como hijos de Dios con una misión, apartarnos del pecado y del mal será un paso decisivo e importante para el resto de nuestra historia.
En segundo lugar, puso su confianza y su esperanza en Dios.
La oración, la comunión y la dependencia de Dios no eran algo opcional en la vida de Ezequiel; sino, una necesidad vital.
Al igual que nuestros días, podía haber puesto su esperanza en las riquezas, el poder y capacidad humanas, o la autosuficiencia por ser el pueblo de Dios. Más, Ezequias, decidió tomar en serio el asunto de su relación con Dios.
En tercer lugar, Ezequias, decidió ser obediente a los mandamientos de Dios.
Veamos entonces ¿Cuál fue el resultado?
"Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. El se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió" 2 Reyes 18:7
Así, "Es esencial que cada súbdito del reino de Dios sea obediente a la ley de Jehová, para que su gloria infinita pueda tener un establecimiento perfecto. Los profesos seguidores de Cristo son probados en esta vida para ver si serán o no obedientes a Dios. La obediencia dará como resultado la felicidad, y asegurará la recompensa de la vida eterna. – {SSJ 57.2}
El Dios que nos envía quiere bendecir su obra y prosperar el ministerio que llevamos adelante.
Apartémonos del mal, pongamos nuestra esperanza en el Señor y seamos obedientes a sus mandamientos. Luego veamos su grande poder obrando en el corazón de sus hijos y dando tremendas victorias a su pueblo.
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