Isaías 14
La Gran Caída
"¡Cómo caíste del cielo, Lucero, hijo de la mañana! Derribado fuiste a tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: “Subiré al cielo. En lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono y en el monte del testimonio me sentaré, en los extremos del norte; sobre las alturas de las nubes subiré y seré semejante al Altísimo.”" Isaías 14:12-14
Lucero, hijo de la mañana.
Heb. helel ben shajar, "el que brilla hijo de la mañana". El nombre helel, del verbo halal ("dar luz", "brillar"), como también sus equivalentes en los otros idiomas semíticos, era comúnmente aplicado al planeta Venus, el astro matinal, a causa de su brillo sin igual. Venus es el más luminoso de todos los planetas, y cuando alcanza su máximo esplendor, es siete veces más brillante que Sirio, la más refulgente de todas las estrellas fijas. En circunstancias propicias, Venus puede verse a simple vista a mediodía, y de noche proyecta una sombra. En la LXX, helel se traduce como hesfóros "portador del alba" o "estrella matutina", nombre común entre los griegos para designar a Venus cuando aparecía por la mañana. El nombre Lucifer deriva del latín, y así aparece en este pasaje en la Vulgata. Significa "portador de luz". Parece que fueron Tertuliano, Jerónimo y otros padres de la iglesia los primeros que aplicaron este nombre a Satanás. En la Edad Media se usó comúnmente con este sentido. En 2 Ped. 1: 19 Cristo aparece como fosfóros, "lucero de la mañana" (RVR), literalmente, "portador de luz". En Apoc. 22: 16 se lo llama "estrella resplandeciente de la mañana" (RVR),
literalmente "estrella matutina", "Lucero radiante" (BJ). Cuando se aplican a Satanás estos nombres, helel, heosfósros, Lucifer, etc., indican la excelsa posición que una vez ocupó en el cielo, junto a Cristo; y también insinúan que todavía es rival de Cristo. Ninguna de estas denominaciones es nombre propio, aunque todas 211 han llegado a tener este sentido. Más bien son términos atributivos que denotan la excelsa posición desde la cual cayó Lucifer. Esta descripción se aplica a Satanás antes de su caída, cuando, después de Cristo, era el ser más poderoso del cielo y ejercía autoridad sobre toda la hueste angelical. Se ofrece una descripción más amplia en Eze. 28: 12-19. Ahí se lo presenta como "rey de Tiro".
La guerra entre Cristo y Satanás, en la cual éste fue derrotado y, expulsado del cielo, "fue arrojado a la tierra" se refleja en Apoc. 12: 7-9 y Eze. 28: 16-18.
El deseo de exaltarse a sí mismo ocasionó la caída de Lucifer. Antes de su caída era el más hermoso y más sabio de todos los ángeles celestiales. Se enorgullecía sobremanera por el honor que Dios le había conferido, pero aún procuraba mayor gloria para sí.
Lucifer aspiraba a colocar su trono en el "monte de la congregación", pero el Señor lo arrojó del "monte de Dios". El "rey de Babilonia" era pagano, y en la mitología pagana los dioses se congregaban en algún alto monte, donde decidían los asuntos de la tierra. El rey de Babilonia (ver com. Isa. 14: 4) intentaría usurpar el control de los dioses, es decir, tener la autoridad suprema sobre los asuntos terrenales. Como rey de la Babilonia simbólica, Satanás también aspiraba imponer su voluntad en las decisiones celestiales, es decir, a gobernar el universo de Dios...Se suponía que Anu, el más importante de los antiguos dioses de Babilonia, tenía su trono en el tercer cielo. Su constelación estaba situada entre las estrellas polares, alrededor de
las cuales todas las demás parecían girar. La mitología pagana con frecuencia representaba a los dioses reunidos en concilio sobre una montaña, en un lugar lejano situado hacia el norte. Algunos piensan que Isaías empleó esta figura para describir las jactanciosas pretensiones de Lucifer (vers. 12), "rey de Babilonia" (vers. 4). El nombre Baal-sefón (Exo. 14: 2) significa, literalmente, "Baal del norte".
Lucifer aspiraba a ser semejante a Dios en posición, poder y gloria, pero no en carácter. Deseaba para sí el homenaje que la hueste angélica sólo rendía a Dios. Aunque no era más que un ser creado, pretendía recibir el honor que sólo debe darse al creador. En vez de procurar que Dios fuera supremo en el afecto de las huestes angélicas, buscó para sí mismo el primer lugar en el afecto de los ángeles.
El rey de Babilonia, que había hecho matar a tantos, a su vez sería muerto. Satanás que ha llevado a tantos a la ruina y la muerte, finalmente deberá caer bajo el imperio de la muerte (Apoc. 20: 10). El autor de la muerte gustará su amargo fruto.
"Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu." Prov. 16:18
Sé humilde hoy!
No hay comentarios:
Publicar un comentario