Isaías 33
Salud Total
"No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad" Is. 33:24
Amaneció con dolores y cansancio?
Sin duda alguna, a nadie le gusta estar enfermo.
Sin embargo, en este mundo, nadie esta libre de enfermarse. Ese intruso llamado pecado, colocó este pesado fardo sobre los hombros de todo ser humano.
"Desde la planta del pie hasta la coronilla no les queda nada sano: todo en ellos es heridas, moretones, y llagas abiertas, que no les han sido curadas ni vendadas, ni aliviadas con aceite." Is 1:6
Sin embargo el Profeta Isaías vio que un día, cuando el reino del Mesías fuese establecido; quedaría quebrantado el poder del maligno.
"Me refiero a Jesús de Nazaret: cómo lo ungió Dios con el Espíritu Santo y con poder, y cómo anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él." Hch. 10:38
Sí, Cristo nos demostró que la voluntad de nuestro Padre Celestial es la salud de todos sus hijos. Pero no solo salud física, sino también salud espiritual:
"No habrá enfermedad física ni espiritual en la tierra renovada.
También aparecen juntos la curación de la enfermedad y el perdón del pecado en los siguientes textos:
"Unos hombres le llevaron un paralítico, acostado en una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico:
—¡Ánimo, hijo; tus pecados quedan perdonados!" Mt 9:2
"Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —se dirigió entonces al paralítico—: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa." Mt 9:6
Cristo es quien sana las dolencias físicas y espirituales del hombre" (4 CBA, 268)
Un día seremos completamente sanos
Cristo es quien sana las dolencias físicas y espirituales del hombre" (4 CBA, 268)
Un día seremos completamente sanos
"Jesús ascendió al Padre como representante de la raza humana, y Dios hará que aquellos que reflejan su imagen lo contemplen y compartan con él su gloria. Hay hogares para los peregrinos de la tierra. Hay mantos para los justos, coronas de gloria y palmas de victoria. Las providencias de Dios que ahora nos producen perplejidad serán entonces aclaradas. Las cosas difíciles de comprender encontrarán una explicación. Los misterios de la gracia se abrirán delante de nosotros. Donde nuestras mentes finitas descubrieron solamente confusión y propósitos frustrados, veremos la armonía más perfecta y hermosa. Sabremos que un amor infinito ordenó las experiencias que nos parecieron más penosas y difíciles de sobrellevar. Al comprender el tierno cuidado de quien hace que todas las cosas obren para nuestro bien, nos regocijaremos con un gozo indescriptible y pleno de gloria.
El dolor no puede existir en la atmósfera del cielo. En el hogar de los redimidos no habrá lágrimas, cortejos fúnebres ni símbolos de luto. “No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad”. Isaías 33:24. Una rica corriente de felicidad fluirá y se profundizará a medida que la eternidad transcurra. Piensen en esto; díganselo a los que sufren y están tristes, y estimúlenlos a regocijarse en la esperanza. Cuanto más nos acerquemos a Jesús, tanto más claramente veremos la pureza y grandeza de su carácter, y menos inclinados nos sentiremos a exaltar al yo. El contraste entre nuestros caracteres y el suyo conducirá a la humillación del alma y a un profundo escudriñamiento del corazón. Cuanto más amemos a Jesús, más cabalmente nos humillaremos y nos olvidaremos del yo..." (Dios nos cuida, 286)
El dolor no puede existir en la atmósfera del cielo. En el hogar de los redimidos no habrá lágrimas, cortejos fúnebres ni símbolos de luto. “No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad”. Isaías 33:24. Una rica corriente de felicidad fluirá y se profundizará a medida que la eternidad transcurra. Piensen en esto; díganselo a los que sufren y están tristes, y estimúlenlos a regocijarse en la esperanza. Cuanto más nos acerquemos a Jesús, tanto más claramente veremos la pureza y grandeza de su carácter, y menos inclinados nos sentiremos a exaltar al yo. El contraste entre nuestros caracteres y el suyo conducirá a la humillación del alma y a un profundo escudriñamiento del corazón. Cuanto más amemos a Jesús, más cabalmente nos humillaremos y nos olvidaremos del yo..." (Dios nos cuida, 286)
Esa promesa es para ti.
Quieres pedir a Dios esa salud completa: Fisica, mental y Espiritual?
Dios te bendiga!
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