jueves, 13 de marzo de 2014

Leamos hoy Isaías 16

Leamos hoy


Isaías 16




"Hemos oído de la soberbia de Moab; muy grandes son su soberbia, su arrogancia y su altivez;
pero sus mentiras no serán firmes."  Isaías 16:6


1 Cosas marcaron la historia de Moab

Culto a Baal y a Astarté

2 Cosas resaltaban en el culto a estos dioses

A. Culto a los muertos

Casi todas las formas de la hechicería y brujería antiguas se fundaban en la creencia de que es posible comunicarse con los muertos. Los que practicaban las artes de la necromancia aseveraban tener relaciones con los espíritus de los difuntos, y obtener de ellos un conocimiento de los acontecimientos futuros. A esta costumbre de consultar a los muertos se alude en la profecía de Isaías: “Si os dicen: “Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando”, responded: “¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?”” Isaías 8:19.

Esta misma creencia en la posibilidad de comunicarse con los muertos era la piedra angular de la idolatría pagana. Se creía que los dioses de los paganos eran los espíritus deificados de héroes desaparecidos. La religión de los paganos era así un culto a los muertos. Las Escrituras lo evidencian. Al relatar el pecado de Israel en Bet-peor nos dice: “Israel estaba en Sitim cuando el pueblo empezó a prostituirse con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; el pueblo comió y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor, y el furor de Jehová se encendió contra Israel”. Números 25:1-3. El salmista nos dice a qué clase de dioses eran ofrecidos esos sacrificios. Hablando de la misma apostasía de los israelitas, dice: “Allegáronse asimismo a Baal-peor, y comieron los sacrificios de los muertos” (Salmos 106:28), es decir, sacrificios que habían sido ofrecidos a los difuntos.

La deificación de los muertos ocupaba un lugar preeminente en casi todo sistema pagano, como también lo ocupaba la supuesta comunión con los muertos. Se creía que los dioses comunicaban su voluntad a los hombres, y que, cuando los consultaban, les daban consejos. De esta índole eran los famosos oráculos de Grecia y de Roma.

Hoy se llama espiritismo

La creencia en la comunión con los muertos es aceptada aún en nuestra época, hasta entre los pueblos que profesan ser cristianos. Bajo el nombre de espiritismo, la práctica de comunicarse con seres que dicen ser los espíritus de los desaparecidos se ha generalizado mucho. Tiende a conquistar la simpatía de quienes perdieron seres queridos. A veces se presentan a ciertas personas seres espirituales en la forma de sus amigos difuntos, y les describen incidentes relacionados con la vida de ellos, o realizan actos que ejecutaban mientras vivían. En esta forma inducen a los hombres a creer que sus amigos difuntos son ángeles, que se ciernen sobre ellos y se comunican con ellos. Los seres que son así considerados como espíritus de los desaparecidos, son mirados con cierta idolatría, y para muchos la palabra de ellos tiene más peso que la palabra de Dios.

Pero muchos consideran al espiritismo como un simple engaño. Atribuyen a fraudes de los médiums las manifestaciones mediante las cuales pretenden demostrar que poseen un carácter sobrenatural. Sin embargo, si bien es cierto que con frecuencia se han presentado los resultados de alguna superchería como manifestaciones genuinas, ha habido también evidencias notables de un poder sobrenatural. Y muchos de los que rechazan el espiritismo como resultado de la pericia o la astucia humana, al comprobar manifestaciones que no pueden explicar en este sentido, se verán inducidos a reconocer sus asertos como veraces.

El espiritismo moderno y las formas de la brujería antigua y del culto idólatra, por tener todos la comunión con los muertos como principio vital, se basan en aquella primera mentira mediante la cual Satanás engañó a Adán y a Eva: “No moriréis. Pero Dios sabe que el día que comáis de él [...] seréis como Dios”. Génesis 3:4, 5. Como se basan igualmente en la mentira y la perpetúan, provienen por igual del padre de las mentiras.A los hebreos se les prohibió expresamente que participaran en cualquier forma de supuesta comunión con los muertos. Dios cerró esta puerta eficazmente cuando dijo: “Los muertos nada saben, [...] y ya nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol”. Eclesiastés 9:5, 6. “Sale su aliento y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos”. Salmos 146:4. Y el Señor le declaró a Israel: “La persona que preste atención a encantadores o adivinos, para prostituirse detrás de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y la eliminaré de su pueblo”. Levítico 20:6.

Los espíritus adivinadores no eran los espíritus de los muertos, sino ángeles malos, mensajeros de Satanás. La idolatría antigua, que, según hemos visto, abarca tanto el culto de los muertos como la pretendida comunicación con ellos. La Biblia declara que era una manifestación del culto de los demonios. El apóstol Pablo, al amonestar a sus hermanos contra cualquier participación en la idolatría de sus vecinos paganos, dice: “Antes digo que aquello que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios”. 1 Corintios 10:20. Hablando de Israel el salmista dice: “Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios”; y en el próximo versículo explica que los “sacrificaron a los ídolos de Canaán”. Salmos 106:37, 38. En su supuesta adoración de los muertos, adoraban, en realidad, a los demonios.

Ese espiritismo moderno, basado en el mismo fundamento, no es sino un renacimiento, en nueva forma, de la hechicería y del culto demoniaco que Dios había condenado y prohibido en la antigüedad. Estaba predicho en las Escrituras, las cuales declaraban: “En los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”. 1 Timoteo 4:1. El apóstol Pablo, en su segunda Epístola a los Tesalonicenses, señala la obra especial de Satanás en el espiritismo como cosa que había de suceder inmediatamente antes de la segunda venida de Cristo. Hablando del segundo advenimiento de Cristo, declara que habría antes “operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos”. 2 Tesalonicenses 2:9. Y Pedro, refiriéndose a los peligros a los cuales la iglesia se vería expuesta en los últimos días, dice que como hubo falsos profetas que indujeron a Israel a pecar, habrá falsos maestros, “que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y negarán al Señor que los rescató, [...] y muchos seguirán sus disoluciones”. 2 Pedro 2:1, 2.

Así anunció el apóstol una de las características principales de los maestros espiritistas. Se niegan a reconocer a Cristo como el Hijo de Dios. Tocante a esta clase de maestros, el amado apóstol Juan declara: “¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo, pues niega al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre”. 1 Juan 2:22, 23. El espiritismo, al negar a Cristo, niega tanto al Padre como al Hijo, y la Biblia declara que es manifestación del anticristo.

Muchos se agitan cuando no pueden saber cuál será el fin definitivo de los asuntos de esta tierra. No pueden soportar la incertidumbre, y en su impaciencia rehusan esperar para ver la salvación de Dios. Los males que presienten casi los enloquecen. Ceden a sus sentimientos de rebelión, y corren de aquí para allá en dolor apasionado, procurando entender lo que no se ha revelado. Si tan solo confiaran en Dios y velaran en oración, hallarían consuelo divino. Su espíritu sería calmado por la comunión con Dios. Los cansados y trabajados hallarían descanso para sus almas, con solo ir a Jesús; pero cuando descuidan los medios que Dios dispuso para su consuelo, y recurren a otras fuentes, con la esperanza de averiguar lo que Dios vedó, cometen el error de Saúl, y con ello solo adquieren un conocimiento del mal.

A Dios no le agrada esta conducta, y lo ha declarado en los términos más explícitos. Esta premura impaciente por rasgar el velo del futuro revela una falta de fe en Dios, y deja el alma expuesta a las sugestiones del maestro de los engañadores. Satanás induce a los hombres a que consulten a los que poseen espíritus adivinadores; y mediante la revelación de cosas pasadas ocultas, les inspira confianza en su poder de predecir lo por venir. En virtud de la experiencia que obtuvo a través de largos siglos, puede razonar de la causa al efecto, y a menudo predecir con cierta exactitud algunos de los acontecimientos futuros de la vida del hombre. Así puede engañar a ciertas pobres almas mal encaminadas, ponerlas bajo su poder y llevarlas cautivas a voluntad.

Dios nos ha advertido por su profeta: “Si os dicen: “Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: “¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?”. ¡A la ley y al testimonio! Si no dicen conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. Isaías 8:19, 20.”,

¿Irán los que tienen un Dios santo, infinito en sabiduría y poder, a buscar ayuda en los adivinos cuya sabiduría procede de la intimidad con el enemigo de nuestro Señor? Dios mismo es la luz de su pueblo; le ordena que fije por la fe los ojos en las glorias que están veladas para el ojo humano. El Sol de justicia derrama sus brillantes rayos en los corazones de sus hijos; ellos tienen la luz que emana del trono celestial, y no tienen ningún deseo de apartarse de la fuente de la luz para acercarse a los mensajeros de Satanás.

El mensaje del demonio para Saúl, a pesar de que denunciaba el pecado y predecía su retribución, no tenía por objeto reformarlo, sino llevarlo a la desesperación y a la ruina. Sin embargo, con más frecuencia conviene mejor a los propósitos del tentador seducir al hombre y llevarlo a la destrucción por medio de la alabanza y la lisonja. En tiempos antiguos, la enseñanza de los dioses falsos o demonios fomentaba el libertinaje más vil. Los preceptos divinos que condenan el pecado e imponen la justicia, y la rectitud, eran puestos de lado; la verdad era considerada livianamente, y no solo era permitida la impureza, sino también ordenada. El espiritismo declara que no hay muerte, ni pecado, ni juicio ni castigo; que los hombres son “semidioses no caídos”; que el deseo es la ley más elevada; que el hombre responde únicamente ante sí mismo por sus actos. Las barreras que Dios erigió para salvaguardar la verdad, la pureza y la reverencia, son quebrantadas, y así muchos se envalentonan en el pecado. ¿No sugiere todo esto que una enseñanza tal 
tiene el mismo origen que el culto de los demonios?


B. Ritos crueles y degradantes


"A fin de crear una salvaguardia contra la tendencia a confiar en el brazo de la carne, el Señor había advertido a los que hubieran de gobernar a Israel que no debían multiplicar el número de los caballos que poseyeran. Sin embargo, en completo desprecio de esta orden, “sacaban caballos ... de Egipto.” “Sacaban también caballos para Salomón, de Egipto y de todas las provincias.” “Y juntó Salomón carros y gente de a caballo; y tenía mil cuatrocientos carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalem.” 2 Crónicas 1:16; 9:281 Reyes 10:26.

Cada vez más el rey llegó a considerar los lujos, la sensualidad y el favor del mundo como indicios de grandeza. Hizo traer mujeres hermosas y atractivas de Egipto, Fenicia, Edom, Moab, y muchos otros lugares. Esas mujeres se contaban por centenares. Su religión se basaba en el culto de los ídolos, y se les había enseñado a practicar ritos crueles y degradantes. Hechizado por su belleza, el rey descuidaba sus deberes hacia Dios y su reino.

Sus mujeres ejercieron una influencia poderosa sobre él, y gradualmente le indujeron a participar de su culto. Salomón había despreciado las instrucciones que Dios había dado para que sirviesen como barrera contra la apostasía, y llegó a entregarse al culto de los dioses falsos. “Y ya que Salomón era viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos; y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astaroth, diosa de los Sidonios, y a Milcom, abominación de los Ammonitas.” 1 Reyes 11:4, 5.

En la eminencia meridional del monte de las Olivas, frente al monte Moria, donde estaba el hermoso templo de Jehová, Salomón erigió una imponente acumulación de edificios destinados a servir como centro de idolatría. A fin de agradar a sus esposas colocó enormes ídolos, abominables imágenes de madera y piedra, entre los huertos de mirtos y olivos. Allí, delante de los altares de las divinidades paganas, “Chemos, abominación de Moab” y “Moloch, abominación de los hijos de Ammón” (1 Reyes 11:7), se practicaban los ritos más degradantes del paganismo." (Profetas y Reyes, 40)

En las abominaciones de los cananeos, el Señor presentó a Israel los resultados que tiene la comunión con los espíritus malos; eran sin afectos naturales, idólatras, adúlteros, asesinos y abominables por todos sus pensamientos corrompidos y prácticas degradantes. Los hombres no conocen su propio corazón; pues “engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso”.Jeremías 17:9. Pero Dios sabe cuáles son las tendencias de la naturaleza depravada del hombre. Entonces como ahora, Satanás vigilaba para producir condiciones favorables a la rebelión, a fin de que el pueblo de Israel se hiciera tan aborrecible para Dios como lo eran los cananeos. El adversario de las almas está siempre en alerta para abrir canales por los cuales pueda fluir sin impedimento alguno lo malo que hay en nosotros, pues desea vernos arruinados y condenados ante Dios."

Satanás estaba resuelto a seguir dominando la tierra de Canaán, y cuando ella se convirtió en morada de los hijos de Israel, y la ley de Dios fue hecha la norma de esa tierra, aborreció a Israel con un odio cruel y maligno, y tramó su destrucción. Por medio de los espíritus malignos, se introdujeron dioses extraños; y a causa de la transgresión, el pueblo escogido fue finalmente echado de la tierra prometida y dispersado.


En sus cultos nos solo había sacrificios de niños, sino que eran llenos de orgías y fornicación



Hoy no es visto como una cosa mala; sin embargo es tan condenada como la idolatría!

"Y sucedió que por juzgar ella cosa liviana su FORNICACIÓN, la tierra fue contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño." Jr. 3:9

"Tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu FORNICACIÓN sobre los collados; en el campo vi tus abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalén! ¿No serás al fin limpia? ¿Cuánto tardarás tú en purificarte?  Jr. 13:27

"Multiplicaste asimismo tu FORNICACIÓN en la tierra de Canaán y de los caldeos, y tampoco con esto te saciaste." Ez 16:29

"Y Ahola cometió FORNICACIÓN aun estando en mi poder; y se enamoró de sus amantes los asirios, vecinos suyos," Ez. 23:5

"Y haré cesar de ti tu lujuria, y tu FORNICACIÓN de la tierra de Egipto; y no levantarás ya más a ellos tus ojos, ni nunca más te acordarás de Egipto." Ez. 23:27


"El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de FORNICACIÓN; porque la tierra fornica apartándose de Jehová." Os. 1:2

"FORNICACIÓN, vino y mosto quitan el juicio. " Os. 4:11

"No piensan en convertirse a su Dios, porque espíritu de FORNICACIÓN está en medio de ellos, y no conocen a Jehová." Os. 5:4

"Sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de FORNICACIÓN, de ahogado y de sangre."
Hch 15:20

"Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de FORNICACIÓN." Hch 21:25

"Estando atestados de toda injusticia, FORNICACIÓN, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades"
Rom 1:29

"Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la FORNICACIÓN, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo." 1 Cor. 6:13

"Huid de la FORNICACIÓN. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca." 1 Cor 6:18

"Me temo que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y FORNICACIÓN y lascivia que han cometido." 2 Cor. 12:21

"Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio,FORNICACIÓN, inmundicia, lascivia" Gal. 5:19

"Pero FORNICACIÓN y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos" Ef. 5:3

"Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: FORNICACIÓN, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría" Col 3:5

"Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de FORNICACIÓN" 1 Tes 4:3

Satanás hoy procura repetir esta historia. Dios está apartando a sus hijos de las abominaciones del mundo, para que puedan guardar su ley; y a causa de esto, la ira del “acusador de nuestros hermanos” no tiene límite. “Porque el diablo ha descendido a vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. Apocalipsis 12:10, 12. La verdadera tierra prometida está delante de nosotros, y Satanás está resuelto a destruir al pueblo de Dios, y privarlo de su herencia. Nunca ha sido más necesario que hoy oír la advertencia: “Velad y orad, para que no entréis en tentación”. Marcos 14:38.

Velemos y oremos para que la soberbia, la arrogancia, la altivez y el engaño puedan estar lejos de nuestro corazón, de nuestra familia y de nuestra iglesia!

Dios te bendiga!

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