lunes, 3 de marzo de 2014

Leamos hoy Isaías 6

Leamos hoy

Isaías 6

Un Santo Llamado


"Después oí la voz del Señor, que decía: A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí envíame a mí" Isaías 6:8


Algo que Dios quiere que entendamos

Antes de cumplir la misión de predicar el evangelio Dios quiere que comprendamos la naturaleza de su Santidad. "Los ángeles que rodean el trono de Dios sienten profundamente el el principal atributo divino: la perfecta santidad de carácter. Los seres vivientes que Juan también vio en torno del trono también clamaban: Santo, Santo, Santo es el Señor Todopoderoso (Apoc. 4:8). Dios procuraba impresionar en la mente de Isaías el concepto de su santidad, a fin de que el profeta siempre colocara ante su pueblo este atributo del carácter divino, para que pudiera sentirse estimulado a apartarse de sus pecados y aspirar a la santidad" (4 CBA, 170)

Primero el Mensajero

En la visión de Isaías un ángel toco sus labios con un carbón encendido, "el carbón encendido del altar representaba el poder refinador y purificador de la gracia divina. También significa una trasformación del carácter. Desde  ese momento, el único gran deseo de Isaías para su pueblo fue que ellos también pudieran experimentar la misma obra de purificación y transformación. Nuestra mayor necesidad hoy es que nuestros labios sean tocados con el fuego santo del altar" (4 CBA, 170)

Un llamado Urgente

Dios te necesita hoy! Cómo respondes a su llamado?

"La respuesta de Isaías fue inmediata. Como Pablo, Isaías tenía un gran deseo: que Israel pudiera ser salvo (Rom. 10:1) Sabía que el castigo pronto caería sobre el pueblo culpable, y anhelaba que los israelitas abandonaran sus pecados. A partir de entonces, la única tarea de Isaías sería la de llevar el mensaje divino de amonestación y esperanza a Israel, a fin de que pudiera captar la visión del amor y de la santidad de Dios para ser salvo"

La experiencia de Isaías representa a la Iglesia de los últimos días

"Mientras el profeta Isaías contemplaba la gloria del Señor, quedó asombrado y abrumado por el sentimiento de su propia debilidad e indignidad, y exclamó: "Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de un pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos"
Isaías había condenado los pecados de otros; pero ahora se vio expuesto a la misma condenación que había pronunciado contra ellos. En su culto a Dios se había contentado con una ceremonia fría y sin vida. No se había dado cuenta de esto hasta que recibió la Visión del Señor. Cuán pequeños le parecieron entonces sus talentos y su sabiduría al contemplar la santidad y majestad del Santuario (celestial). Cuán indgino era! Cuán incapaz para el servicio sagrado! La forma en que se vio a si mismo podría expresarse en el lenguaje del apóstol Pablo: Miserable de mí! Quién me librará de este cuerpo de muerte? (Rom 7:24)

Sin embargo, se envió alivio a Isaías en su angustia...

...La visión que le fue dada a Isaías representa la condición del pueblo de Dios en los últimos días. Este tiene el privilegio de ver por fe la obra que se está realizando en el santuario celestial: "y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo". Mientras el pueblo de Dios mira por fe dentro del lugar santísimo, y ve la obra de Cristo en el Santuario celestial, percibe que es un pueblo de labios inmundos; y pueblo cuyos labios con frecuencia han hablado vanidades, y cuyos talentos no han sido santificados y usados para la gloria de Dios. Bien podría desesperarse al contrastar su propia debilidad e indignidad con la pureza y el encanto del glorioso carácter de Cristo. Pero si lo desea, recibirá como Isaías la impresión que el Señor quiere hacer en el corazón. Hay esperanza para él si quiere humillar su alma ante Dios. El arco de la promesa está por encima del trono, y la obra hecha para Isaías se hará para el pueblo de Dios. Dios responderá a las peticiones que se eleven de los corazones contritos." (Review and Herald 22-12-1896)

"Isaías recibió una maravillosa visión de la gloria de Dios. Vio la manifestación del poder de Dios, y después de haber contemplado su majestad recibió el mensaje de ir y realizar cierta obra; pero se sintió completamente indigno para ella. Qué hizo que se considerara indigno? Pensó que era indigno antes de tener la visión de la gloria de Dios? No. Se imaginaba que era recto delante de Dios; pero cuando se le reveló la gloria del Señor de los ejércitos, cuando contempló la inexplicable majestad de Dios, dijo: Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de un pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniedno en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando sobre mí boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado". Como seres humanos, esta es la obra que necesitamos que se haga por nosotros. Necesitamos que el carbón encendido tomado del altar sea colocado sobre nuestros labios. Necesitamos escuchar las palabras: Es quitada tu culpa, y limpio tu pecado" (Review and Herald 4-6-1889)

Que Dios sea con todos aquellos que escuhan su voz y responden hoy a su llamado!


Dios te bendiga!



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