martes, 25 de marzo de 2014

Leamos hoy Isaías 29

Leamos hoy

Isaías 29




Un manto de religiosidad

"Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado" (Is. 29:13)


"La gente de Jerusalén hacía gran gala de religiosidad, pero en su corazón ni siquiera conocía a Dios. Lo mismo ocurrió en los días de Cristo:

"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad." (Mt 7:21-23)

"Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres." (Mt. 15:8, 9)

"Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas." (Mt 23:4)

"Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición." (Mr. 7:8, 9)

Eran Hipócritas.

Su culto consistía en seguir un ritual enteramente desprovisto de verdadera comunión con el cielo

"Tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita." (2 Tim. 3:5)

Consideraban que el cumplimiento externo satisfacía los requerimientos divinos, y pensaban que de ese modo merecían el favor de Dios" (4 CBA, 255)

Solo por fuera, externamente más Cristo nunca había estado en su corazón!

"Es incalculable la desgracia y la degradación que siguen en la estela de la licencia. El mundo está contaminado por sus habitantes. Casi han colmado la medida de su iniquidad; pero lo que atraerá la retribución más grave es la práctica de la iniquidad bajo el manto de la piedad. El Redentor del mundo no despreció nunca el verdadero arrepentimiento, por grande que fuera la culpa; pero lanzó ardientes denuncias contra los fariseos y los hipócritas. Hay más esperanza para el que peca abiertamente que para esta clase de personas." (5 TI, 135)

"El verdadero arrepentimiento es algo más que sentir pesar por el pecado. Consiste en apartarse decididamente del mal." (Patriarcas y Profetas, 539)

Decían una cosa, pero hacían otra. Decían que amaban a Dios, pero no lo adoraban con sus hechos.

Al igual que el ciego Bartimeo, necesitamos votar nuestro capa o manto de religiosidad correr a Cristo y decir: Jesús hijo de David, ten misericordia de mí!

Que espera Dios de nosotros

Un hijo de Dios que predica la verdad, debe vivir una vida verdadera

"Quien desea llegar al verdadero arrepentimiento ¿qué debe hacer? Debe ir a Jesús, tal como es, sin demora. Debe creer que la palabra de Cristo es verdadera y, creyendo en la promesa, pedir para que reciba. Cuando un sincero deseo mueve a los hombres a orar, no orarán en vano. El Señor cumplirá su palabra, y dará el Espíritu Santo para inducir al arrepentimiento con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo. El pecador orará, velará y se apartará de sus pecados, haciendo manifiesta su sinceridad por el vigor de su esfuerzo para obedecer los mandamientos de Dios. Mezclará fe con la oración, y no sólo creerá en los preceptos de la ley sino que los obedecerá. Se declarará del lado de Cristo en esta controversia. Renunciará a todos los hábitos y compañías que tiendan a desviar de Dios el corazón." (Reavivamientos Modernos, 25)

"Sin arrepentimiento verdadero no puede haber conversión verdadera. Muchos se equivocan aquí, y demasiado a menudo toda su experiencia demuestra ser un engaño. Es por esto que tantos que se unen a la iglesia nunca se han unido a Cristo" (Ser semejante a Jesús, 370)

"El Señor pide que se produzca una decidida reforma... Mis hermanos, manifestemos verdadero arrepentimiento por habernos apartado de Dios. Vean los ángeles y los hombres que Dios perdona el pecado. El extraordinario poder de Dios debe apoderarse de las iglesias adventistas. Debe producirse una reconversión entre los miembros para que como testigos de Dios puedan dar testimonio del poder lleno de autoridad de la verdad que santifica el alma...

Los que han sido santificados por la verdad darán evidencias de que ésta ha producido una reforma en sus vidas, y que los está preparando para ser trasladados al mundo celestial. Pero mientras el orgullo, la envidia y las malas sospechas predominen en la vida, Cristo no controlará el corazón. Su amor no estará en el alma.

En la vida de los que participan de la naturaleza divina se manifiesta una crucifixión del altivo espíritu de suficiencia que conduce a la exaltación propia. En su lugar mora el Espíritu de Cristo y aparecen los frutos del Espíritu en la vida. Al tener la actitud de Cristo, sus seguidores revelan las virtudes de su carácter.

Nada menos que esto requerirá Dios para aceptar a los seres humanos. Nada menos que esto les dará la pureza y el carácter santo que deben tener los que sean admitidos en el cielo. Tan pronto como alguien se vista de Cristo, una evidencia del cambio producido en él se manifestará en el espíritu, las palabras y los hechos. Una atmósfera celestial envolverá el alma, porque Cristo morará en ella...

¡Oh, cuán pocos revelan en sus vidas los principios de esta vida espiritual! ... “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí”. Jn 6:54-57.

¿Creen ustedes en estas maravillosas declaraciones? ¿Aceptan las palabras de Cristo? Les aseguro que cuando las reciban en verdad, pondrán en práctica la verdad de acuerdo con las enseñanzas de Cristo." Carta 63, del 19 de abril de 1903

Querido hermano:

"Tus hechos gritan tan fuerte, que no consigo oír tus palabras"

"¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios." (Miq. 6:6-8)

Dios nos libre de toda hipocresía y su gracia nos lleve a un arrepentimiento verdadero.

Dios te bendiga!




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