Isaías 31
Seguros bajo sus alas
"El Señor de los ejércitos protegerá a Jerusalén como protegen las aves a sus polluelos: la librará, la preservará y la salvará." Is. 31:5
Parece que Jesús conocía el libro de Isaías mejor que ninguno! porque el uso esta misma figura cuando habló de su amor por Jerusalén.
Dios libro a Judá de los asirios, fue tan grande la pérdida de los asirios que nunca más atacaron a Jerusalén.
Dios cuido a su pueblo como él lo había prometido!
A pesar de que Judá buscó la ayuda Egipto; Dios, por medio del lenguaje figurado de un ave que cuida de sus polluelos, les recuerda cómo los había librado anteriormente de Egipto.
Tal vez usted y yo no lo entendamos tan bien; pero las mismas palabras que se dan en el texto de hoy, son las que Dios le dio al pueblo de Israel cuando lo libró de Egipto
Al fin libres!
"Sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos. Salmos 105:43.
Con los lomos ceñidos, las sandalias calzadas, y el bordón en la mano, el pueblo de Israel permanecía en silencio reverente, y sin embargo expectante, aguardando que el mandato real les ordenara ponerse en marcha. Antes de llegar la mañana, ya estaban en camino... Aquel día completó la historia revelada a Abrahán en visión profética siglos antes: “Ten por cierto que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y servirá a los de allí, y serán por ellos afligidos cuatrocientos años. Mas también a la gente a quien servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con grande riqueza”.Historia de los Patriarcas y Profetas, 286, 287.
Al sacar a Israel de Egipto, Dios manifestó nuevamente su poder y misericordia. Las obras maravillosas realizadas al librarlos del cautiverio y la forma en que los trató en su viaje por el desierto, no fueron únicamente para el beneficio de Israel. Habían de ser una lección objetiva para las naciones circunvecinas. El Señor se reveló a sí mismo como un Dios que estaba por encima de toda autoridad y grandeza humanas. Las señales y maravillas que realizó en favor de su pueblo mostraban su poder sobre la naturaleza y sobre los más encumbrados adoradores de ella.
Dios pasó por la orgullosa tierra de Egipto así como pasará por la tierra en los últimos días. Con fuego y tempestad, terremoto y muerte, el gran Yo Soy redimió a su pueblo. Lo sacó de la tierra de esclavitud. Lo guió a través de “un desierto grande y espantoso, de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed”. Deuteronomio 8:15. Les sacó agua de “la roca del pedernal” y los alimentó con “trigo de los cielos”. Salmos 78:24. “Porque—como le dijo a Moisés—la parte de Jehová es su pueblo; Jacob la cuerda de su heredad. Hallólo en tierra de desierto, y en desierto horrible y yermo; trájolo alrededor, instruyólo, guardólo como la niña de su ojo. Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas: Jehová solo le guió, que no hubo con él dios ajeno”. Deuteronomio 32:9-12. Así los sacó para él, para que pudieran morar bajo la sombra del Altísimo."(Palabras de Vida del Gran Maestro, 269, 270).
A pesar de que Judá buscó la ayuda Egipto; Dios, por medio del lenguaje figurado de un ave que cuida de sus polluelos, les recuerda cómo los había librado anteriormente de Egipto.
Tal vez usted y yo no lo entendamos tan bien; pero las mismas palabras que se dan en el texto de hoy, son las que Dios le dio al pueblo de Israel cuando lo libró de Egipto
Al fin libres!
"Sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos. Salmos 105:43.
Con los lomos ceñidos, las sandalias calzadas, y el bordón en la mano, el pueblo de Israel permanecía en silencio reverente, y sin embargo expectante, aguardando que el mandato real les ordenara ponerse en marcha. Antes de llegar la mañana, ya estaban en camino... Aquel día completó la historia revelada a Abrahán en visión profética siglos antes: “Ten por cierto que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y servirá a los de allí, y serán por ellos afligidos cuatrocientos años. Mas también a la gente a quien servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con grande riqueza”.Historia de los Patriarcas y Profetas, 286, 287.
Al sacar a Israel de Egipto, Dios manifestó nuevamente su poder y misericordia. Las obras maravillosas realizadas al librarlos del cautiverio y la forma en que los trató en su viaje por el desierto, no fueron únicamente para el beneficio de Israel. Habían de ser una lección objetiva para las naciones circunvecinas. El Señor se reveló a sí mismo como un Dios que estaba por encima de toda autoridad y grandeza humanas. Las señales y maravillas que realizó en favor de su pueblo mostraban su poder sobre la naturaleza y sobre los más encumbrados adoradores de ella.
Dios pasó por la orgullosa tierra de Egipto así como pasará por la tierra en los últimos días. Con fuego y tempestad, terremoto y muerte, el gran Yo Soy redimió a su pueblo. Lo sacó de la tierra de esclavitud. Lo guió a través de “un desierto grande y espantoso, de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed”. Deuteronomio 8:15. Les sacó agua de “la roca del pedernal” y los alimentó con “trigo de los cielos”. Salmos 78:24. “Porque—como le dijo a Moisés—la parte de Jehová es su pueblo; Jacob la cuerda de su heredad. Hallólo en tierra de desierto, y en desierto horrible y yermo; trájolo alrededor, instruyólo, guardólo como la niña de su ojo. Como el águila despierta su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas: Jehová solo le guió, que no hubo con él dios ajeno”. Deuteronomio 32:9-12. Así los sacó para él, para que pudieran morar bajo la sombra del Altísimo."(Palabras de Vida del Gran Maestro, 269, 270).
Volver atrás
Dios les repite las mismas palabras, recordándoles que él seguía siendo el mismo Dios que los socorrería, ayudaría y guiaría
Entonces, por qué quieres volver atrás?
Eso es una consecuencia de vivir alejado de Dios!
Acabamos amando a quien no nos ama y despreciamos brusca y abiertamente a quien sí, verdaderamente, nos ama!
Jerusalén se volvió a Dios, mas no fue de todo corazón, solo fue por ese momento hasta que la crisis pasó.
No halló deleite en cobijarse bajo las alas del Todopoderoso!
Solo seremos verdaderamente libres bajo la protección de Dios; si nos ponemos bajo el cuidado de nuestro Padre Celestial, ni todos los ejércitos humanos podrán hacernos daño.
Acerquémonos más a Dios, busquémoslo de todo corazón, Abracemos su palabra, sus mandamientos y la senda de la obediencia solo así estaremos seguros. Bajo sus alas mi alma estará salva y segura por siempre!
Un himno para recordarlo: Bajo sus Alas - Nuevo Himnario Adventista 411
Dios te bendiga!
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