domingo, 30 de marzo de 2014

Leamos hoy Isaías 34

Leamos hoy

Isaías 34


Un rey sin reino 

"Llamarán a sus príncipes, príncipes sin reino; y todos su grandes serán nada"


"El mensaje del cap. 34 no es para Judá solamente, sino también para todas las naciones y para todos los tiempos. Isaías describe aquí el fin triste y terrible de los impíos, tanto de sus días como los del fin del tiempo. Contempla el gran día de la matanza, cuando todos los impíos perecerán y sus cadáveres quedarán esparcidos como los del ejército de Senaquerib después de la visita del ángel exterminador de Jehová (cap. 37:36). En la destrucción del ejército asirio, Isaías ve anticipadamente el destino final de todas las huestes del mal que luchan contra Dios. Idumea y Edom representa simbólicamente a los enemigos del bien, porque Edom muchas veces fue el más cruel y despiadado de los enemigos de Judá (2 Cr 28:17; Ez 35; Am 1:11; Abd.)" (4 CBA, 268)

Sin duda alguna, un primer cumplimiento de esta profecía fue cuando el reino de Judá llegó a su fin y con él su último rey, Sedequías.

Sedequías


"Sedequías fue el último de los reyes del Reino de Judá. Según la mayoría de los historiadores fue Nombrado rey por Nabucodonosor II en el año 597 a. C., empezó a reinar a los 21 años de edad (2 Rey. 24:18) y reinó por once años (Jer. 52:1). Su nombre original era Matanías y fue cambiado por Sedequías que significa "Dios [es] mi rectitud". El nombre de su padre era Josias (Jer 37:1) y el nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremías, de Libna. Sucedió a Joaquín, penúltimo rey de Judá, de quien se menciona que era su hermano (2 Cr 36:11) o su tío (2 Rey 24:17). Sedequías se negó a pagar tributo a Babilonia, y buscó aliarse con Egipto para escapar del yugo de Babilonia (Ezequiel 17:12-15). Todo ello a pesar de que recibió la clara advertencia del profeta Jeremías que le indicaba como profeta que la voluntad divina era que debía someterse al yugo de Babilonia (Jeremías 27:1-10). Finalmente su insubordinación provocó la destrucción de Jerusalén en el 587 a. C. según la mayoría de los historiadores (véase la explicación en defensa de la fecha del 607 a. C. y la esclavitud de los judíos.(II Reyes 25:1-9).

En el noveno año de su reinado en el mes décimo, Nabucodonosor sitió Jerusalén y el sitio se mantuvo hasta el undécimo año, noveno día del cuarto mes de su reinado.(2 Rey 25:3). Ese día se abrió una brecha en la muralla de la ciudad y entraron "los príncipes del rey de Babilonia". Entonces Sedequias huyó de la ciudad junto con los "hombres de guerra". Sin embargo, fueron apresados en los llanos de Jericó. De ahí fue llevado a Ribla en la tierra de Hamat donde se encontraba el rey Nabucodonosor (Jer 39:2-5). El rey de Babilonia sentenció a Sedequías y a los nobles que fueron capturados. Los hijos de Sedequías fueron degollados en su presencia al igual que los nobles que fueron capturados; a Sedequías le sacaron los ojos y luego fue llevado cautivo a Babilonia" (wikipedia)

Fue triste de verdad, Todo Judá fue arrasado. Pero todo fue apenas un tipo de lo que significará el fin de los reinos de este mundo el día que el reino de Dios sea establecido para siempre.

Un cumplimiento futuro

Este capítulo presenta "a las naciones como participantes en el gran conflicto entre el bien y el mal, aliadas de Satanás contra Sión, la ciudad de Dios... se describe la tan demorada hora de la retribución, en la cual "Edom" será castigada por su persistente hostilidad contra el pueblo escogido de Dios.
Mas adelante Isaías confirma este día:

"¿Quién es este que viene de Edom,
desde Bosra, vestido de púrpura?
¿Quién es este de espléndido ropaje,
que avanza con fuerza arrolladora?

«Soy yo, el que habla con justicia,
el que tiene poder para salvar.»

¿Por qué están rojos tus vestidos,
como los del que pisa las uvas en el lagar?

 «He pisado el lagar yo solo;
ninguno de los pueblos estuvo conmigo.
Los he pisoteado en mi enojo;
los he aplastado en mi ira.
Su sangre salpicó mis vestidos,
y me manché toda la ropa.
 ¡Ya tengo planeado el día de la venganza!
¡El año de mi redención ha llegado!"
Is 63:1-4


"La tierra está quebrantada. Salen a relucir las armas escondidas en sus profundidades. Llamas devoradoras se escapan por todas partes de grietas amenazantes. Hasta las rocas están ardiendo. Ha llegado el día que arderá como horno. Los elementos se disuelven con calor abrasador, la tierra también y las obras que hay en ella están abrasadas. Malaquías 4:1; 2 Pedro 3:10. La superficie de la tierra parece una masa fundida—un inmenso lago de fuego hirviente. Es la hora del juicio y perdición de los hombres impíos,—“es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sión.” Isaías 34:8.

Los impíos reciben su recompensa en la tierra. Proverbios 11:31. “Serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Malaquías 4:1. Algunos son destruidos como en un momento, mientras otros sufren muchos días. Todos son castigados “conforme a sus hechos.” Habiendo sido cargados sobre Satanás los pecados de los justos, tiene éste que sufrir no sólo por su propia rebelión, sino también por todos los pecados que hizo cometer al pueblo de Dios. Su castigo debe ser mucho mayor que el de aquellos a quienes engañó. Después de haber perecido todos los que cayeron por sus seducciones, el diablo tiene que seguir viviendo y sufriendo. En las llamas purificaderas, quedan por fin destruidos los impíos, raíz y rama,—Satanás la raíz, sus secuaces las ramas. La penalidad completa de la ley ha sido aplicada; las exigencias de la justicia han sido satisfechas; y el cielo y la tierra al contemplarlo, proclaman la justicia de Jehová.

La obra de destrucción de Satanás ha terminado para siempre. Durante seis mil años obró a su gusto, llenando la tierra de dolor y causando penas por todo el universo. Toda la creación gimió y sufrió en angustia. Ahora las criaturas de Dios han sido libradas para siempre de su presencia y de sus tentaciones. “¡Ya descansa y está en quietud toda la tierra; prorrumpen los hombres [justos] en cánticos!” Isaías 14:7 (VM). Y un grito de adoración y triunfo sube de entre todo el universo leal. Se oye “como si fuese el estruendo de una gran multitud, y como si fuese el estruendo de muchas aguas, y como si fuese el estruendo de poderosos truenos, que decían: ¡Aleluya; porque reina el Señor Dios, el Todopoderoso!” Apocalipsis 19:6 (VM)." (Conflicto de los siglos 731)

Dios quiere que seamos parte de este reino que durará para toda la eternidad.

Mas, es posible, que para que seas parte de su reino, tengas que convertirte en un rey sin reino.

Si, en cierto sentido todos tenemos un "anhelo imperialista" un anhelo de construir nuestro propio imperio, tal como evidencia el juego "Game of thrones" Buscando de ese modo "eternizar" nuestro nombre. Pero Dios tiene un camino diferente.

Por eso, si hoy te convirtieras en un rey sin corona, sin palacio, sin reino es decir se acabaran todos tus bienes, tu poder, tu fama, tus planes, tus proyectos y te quedaras sin seguidores y pasaras a ser un completo desconocido, un total extraño; tal vez, sea la oportunidad perfecta para que entiendas que Dios quiere que seas parte de su reino y no del tuyo. Un reino donde no solo serás recordado, sino que vivirás eternamente.

Sin embargo, el requisito, hoy, es el mismo que predicaron los profetas:

"Arrepentíos Porque el reino de los cielos se ha acercado"  Mt 3:2

Te gustaría ser parte de su reino?

https://www.youtube.com/watch?v=akrO96ZMGV0&list=PLbNLml4HjvslIdCqyKCEDwpJZBXgwL5cA&index=173&hd=1


No hay comentarios:

Publicar un comentario